Ayer por la tarde fue el primer día en
el que fui al Centro de Salud, ha inyectarme el Metrotexato, el que
no sepa que es, en términos coloquiales es un poco de quimioterapia
semanal que nos ponen a algunos pacientes de enfermedades
Autoinmunes, que descubrieron por casualidad, que disminuye el tamaño
de los tumores y a nosotros, nos disminuye la inflamación. Hasta
ahora llevo dos semanas que me los pinchaban sola para ver si me
sentaba mal, como no ha sido así, afortunadamente, ahora ya voy con
el grupo.
Son medicamentos con muchos controles,
radiactivos, y que nos dejan sin defensas, entre otras cosas, pero
tenemos que recurrir a ellos cuando otras medicinas no nos hacen
efecto, o estamos seriamente afectados.
Yo era la “nueva”, todo el grupo se
conocía, me senté y enseguida, con muchas ganas, me empezaron a
preguntar, que enfermedad tenía, qué tomaba, cuanto tiempo me lo
habían mandado, y ellas porque del grupo de unas 25 personas, solo
dos eran hombres, me contaban a su vez, un poco deprisa su evolución,
su enfermedad, sus miedos, y como nos encontramos las 24 horas
siguientes a estar inyectados, y demás.
Se preocupan si no ven llegar a alguien
y dicen de llamarla o si no saben su teléfono, vi miedo en sus ojos,
igual le ha sentado mal y ya no le pinchan...decían bajando la voz.
Hasta que una de ellas, de las más
mayores, y digo muchos más de 70 años, porque la mayoría era de lo
que se dice mediana edad y una chica de 29 años, que ha resultado
vecina mía, pero en una comunidad tan grande, no nos conocíamos,
dijo: oye ya vale de hablar de males, ahora nos esperan unas horas
duras, que cada una pasaremos como podamos...así que vamos a hablar
de lo que vais a hacer el día del Pilar!!!!!!!, yo me voy a la plaza
del Pilar y he dicho que bailaría, aunque solo sea un pequeño golpe
de cadera y dos pasos!!!!!!y me mira a mi y me dice: el año pasado
ese mismo día, llevaba pañales porque no podía ni ir al baño, no
te parece que este año, aún coja, no tengo que ir a bailar?
Por supuesto, hará muy bien, le dije:
el año pasado yo ande ese día mi querida ciudad, pero este año, no
creo que pueda salir más de dos calles más lejos de la que vivo,
así que si pudiera, haría igual que usted!!!!
Enseguida me dijo: llamame de tu, y
ahora nosotras tres nos vamos a tomarnos un café, quieres
acompañarnos? Les dí las gracias pero les dije, que aún no puedo
casi caminar, y tienen que llevarme con coche a todos los sitios. Y
ella volvió a decirme con decisión: cuando puedas venir aquí,
andando, vendremos juntas y charraremos y nos tomaremos un café, que
la vida son cuatro días y si nos han tocado jodidos, pues adelante
con ellos!!!!
Miedos tenemos todos, aunque no lo
digamos, pero todos, y estoy segura que hablo en nombre de todos,
tenemos más miedo, no ya al dolor, si no a la dependencia, y ahora
que nos sentimos un poco menos dependientes, aprovechamos. Los demás
decían que sí, y asentían con la cabeza.
Cuando me tocó mi turno, y vieron que
necesitaba ayuda para levantarme de la silla, un montón de brazos,
muchos, se acercaron para ayudarme. Les dí las gracias, y nos
despedimos hasta el próximo jueves, que volverán a meternos en
nuestras venas, algo que nos ayudará a seguir adelante, cada vez un
poco mejor, esa es la esperanza de todos los que estábamos allí.
Siempre la Vida te da lecciones, en
este caso, la unidad de un pequeño grupo de personas enfermas, muy
preocupadas unas de otras y dispuestas a vivir todo lo que puedan de
la mejor manera posible, aunque para ello, arriesguemos nuestra
propia vida. Solo nos queda confiar, como dijo alguien que sigan
controlándonos, mucho y que cada prueba siga saliendo bien.
Llevar una vida enferma no significa
que te acostumbres a la enfermedad, es que no sabemos como es vivir
sin estar enfermo que es muy distinto.
Hay enfermedades que son muy
complicadas y más que en otras son individuales como las
inmunólogicas, cada organismo funciona de una manera diferente a la
medicación que necesitamos para vivir.
Hay muchos enfermos que les va
estupendamente, con mínimas contraindicaciones, ya que son
medicamentos agresivos, mucho, y a otros como fue mi caso, casi me
mata literalmente.
Durante unos años, cuando mis hijos
eran pequeños y estaba sola criandolos y quería verlos hacerse
mayores, me sometí a cinco tratamientos experimentales, con miedo,
con mucho miedo pero con la ilusión de que uno de ellos me quitara
estos terribles dolores y pudiera hacer una vida que no se reduciera
a mi casa y mi sofá...quería salir con ellos, que ellos salieran a
todos los sitios a los que van los niños, y así fue, tomé de todo,
con control del médico, y fueron pasando los años y a mi me fueron
pasando factura todas las medicaciones que mi maltrecho cuerpo había
recibido, hasta el punto de estar grave, muy grave y tener que dejar
casi todo, bajo mínimos, para “recuperarme”.
Ahora han pasado siete años sin tomar
lo que llaman modificadores de la enfermedad. Solo tomo
antiinflamatorios y analgésicos, los primeros han hecho que mis
riñones empiecen a fallar....y no tomar medicación que frene mi AR,
porque solo la frena, no la cura, han convertido los últimos siete
meses en un continuo dolor, me duele hasta el respirar, sé que los
que me leáis y sepáis de que hablo, sentiréis el dolor, los que
no, quizá podéis imaginarlo.
Llevo casi cuatro meses, en los que
necesito ayuda para vestirme, para levantarme de la cama, para
levantarme del sillón, ir al baño...el dolor no me “apura”
porque es mi eterno acompañante, siempre esta conmigo, es lo último
que siento al dormir y lo que me despierta, pero la dependencia se me
esta haciendo terriblemente cuesta arriba.
Mis hijos se han hecho mayores, mi
madre es una persona dependiente, que sufre cuando me ve como una
marioneta, que si no me “tiran” de los hilos, no me levanto.
Es verdad que tengo unos brazos que me
levantan, pero voy agachada como una anciana, caminando como un bebé
cuando empieza a dar sus primeros pasos, y veo el andador de mi madre
y le huyo. Preparo la comida sentada en una silla, y cuando salgo a
la mesa ni hambre tengo, solo quiero tomar la otra dosis y tirarme
porque sentarme no puedo en el sofá, y esperar que pasen las horas,
los días, las semanas...el tiempo, y que ceda el dolor pero no
sucede.
Estoy con un “brote” desde hace
meses, algo que me asusta es que no responda bien, por primera vez a
la Cortisona, un primer aviso...
Cuando dejé los tratamientos
Biológicos, los que no sabéis que son, son modificadores tumorales,
parecidos a la quimioterapia, te dejan sin defensas, para que tu
propio cuerpo no tenga “fuerza” para atacarte a ti mismo que es
lo que ocurre con la AR, pero le abres la puerta a cualquier pequeña
infección que te cause la muerte, como bien firmas en el papel antes
de inyectarte en tus venas la medicación. Mi médico especialista
me dijo que volvería cuando estuviera en una silla de ruedas, le
contesté que cuando fuera en una silla de ruedas se los pediría.
El día 23 de septiembre tengo por fin
hora con el especialista, es nuevo, el mio, se ha jubilado y se los
voy a pedir. Ahora la crisis no sé si me dejará llegar a esas
medicaciones que son carisimas. Hay un tiempo de “seguridad” que
son cinco años, pasado ese tiempo no hay estudios...Lo mismo ocurrió
con la primera mediación que tomé durante casi 20 años...
Tengo miedo, si dijera otra cosa
mentiría, pero alguien enfermo de AR me dijo un día que lo que
viviera quería vivirlo bien, porque esto no es Vida.
Mi hija me dice que me tengo que cuidar
que ella quiere tenerme a su lado, pero poco puedo hacerle cuando
paso el tiempo tirada en la cama o en el sofá, cuando salir a la
compra del pan y el periódico es un odisea para mí.
Si me ponen la medicación, sé que
empezará un periodo de miedo, mucho miedo, de dejar de ir a sitios
cerrados, de no tener contacto con gente por miedo a que “me
peguen” algo, no poder ir a los Hospitales, ni Centro de Salud,
exclusivamente el tiempo mínimo y siempre con mascarilla.
Tendrán que vacunarme de diversas
cosas y someterme a exhaustivos controles muy seguidos.
Ahora ya no recuerdo el tiempo en el
que falsamente creía que estaba curada, la medicación me quitó el
dolor y empecé a caminar y a sentirme libre de este peso que viene
conmigo como una amiga invisible pero siempre permanente, que se
llama Artritis Reumatóide, ahora se ve en ms deformaciones, pero es
mucho más que eso, es algo que no deja que me mueva, que hace que
desde mis ojos a mis pies, tenga que “pedirle” permiso para
moverlos.
Mucho lo he pensado, estos meses han
sido muy duros, y estoy decidida, voy a volver a ponérmelos si la
crisis no lo impide, lo que me puede pasar es incierto pero la
realidad es que así no puedo seguir viviendo.
Así que con mucho, mucho miedo, me
pincharé la medicación y esperaré que no me mate, que frene la AR,
que me dé un respiro y pueda disfrutar un poco de la Vida, sin dolor
y sobre todo sin dependencia, haciendo cosas que no hago porque no
quiero pedírselas a los demás. Por eso mi vida se reduce a un
piso, a unas manzanas de mi barrio, a mis queridas lecturas, y a esta
ventana. Todo seguirá igual, pero sin tanto dolor, la Vida sin
dolor se ve de otro color, y yo hace mucho tiempo que no tengo color
en la mía.
Acabo de oír el tiempo y dicen que
mañana se acaba el verano, como tal,luego siempre tendremos días de
esos que vienen como un regalo.
Ha sido un verano atípico, en junio
hizo frió, en julio un calor agobiante y en Agosto, un calor
soportable, con mañanas y noches frescas. Al menos donde yo vivo
Ha sido un verano de ciudad, no hemos
salido de ella, salvo un día a Albarracín, ir y venir, nada.
Soy una mujer sin pueblo, nacida en la
ciudad y de generaciones de ambas partes de la familia, de la ciudad,
ya os dije un día en otra entrada que cuando era pequeña, mis
compañeras de clase siempre hablaban de sus pueblos, de sus veranos
allí y les sorprendía que yo no tuviera pueblo.
Luego durante muchos años he vivido en
pueblos, durante más de treinta años, y ahora vivo otra vez en la
ciudad que me vio nacer. Me gustan los veranos aquí, cuando la
gente marcha, cuando puedes caminar por la ciudad prácticamente como
si fuera tuya, me fijo en las ventanas de enfrente, no hay luz, no
están, han salido... el piso esta tranquilo, el ascensor esta casi
siempre disponible, tiene sus ventajas vivir en verano en la ciudad.
Al menos yo distingo perfectamente ese tiempo en el que me siento
mucho más “sola” que normalmente.
Hay una plaza cerca de casa en la que
prácticamente no puedes sentarte, en cambio estos días pasado era
nuestra, casi solitarios los bancos, nos llamaban para que los
ocupáramos.
Ha sido un verano muy difícil para mi,
por una caída, y me he podido mover muy poco, pero un día fuimos al
cine y a un lugar del casco antiguo que nos gusta por sus quesos, lo
mismo, casi para nosotros solos, un privilegio.
Hoy después de muchos días sin
caminar tanto, he vuelto al paseo y las hojas de los arboles, ya
andaban por el suelo, empiezan a desnudarse, para acabar desnudos y
resistir el invierno, para brotar nuevamente en primavera, el ciclo
de la Vida.
La ciudad poco a poco empieza a
llenarse, veo como las ventanas van abriéndose, las luces vuelven a
acompañar la noche, los coches ocupan las calles, las plazas vuelven
poco a poco a llenarse de niños que no han empezado las clases y de
abuelos que han vuelto de sus pueblos, y salen a charrar por las
mañanas y las tardes.
Pero aún hay un ritmo cadencioso en el
ambiente, desgraciadamente, cada vez ves más gente joven, en la
calle, sin trabajo, y las clases no han empezado, así que la gente
sigue relajada en sus horarios, cuando volvemos del paseo con Ibón,
ya de noche, las terrazas están con gente y los bancos ocupados, es
como si nos resistiéramos a volver a casa, como si aprovecháramos
estos días, los últimos del verano para seguir en la calle, quizá
pensando en el invierno, en lo largo que es...
El otoño suele ser estupendo en esta
mi ciudad, llega Octubre y no hace frío, este año, con lo “raro”
que anda el tiempo no sé como discurrirá, pero no obstante los días
se acortan y las noches se alargan y eso hace que los ritmos de las
salidas cambien, iremos viendo día a día lo que la Vida nos depare
y seguiremos aprovechando al máximo la sensación de salir a la
calle, de caminar y de sentir el viento en el rostro, las caras de
las personas con las que me cruzo, los perritos con los que nos
paramos, las pequeñas conversaciones con sus dueños, y como poco a
poco el verano llega a su fin.
Hace tiempo que quería hablar de este
tema y hoy han surgido en el patio comentarios respecto a tenerlas,
quitarlas, cada uno piensa de una forma, todas valen.
En mi vida ha habido dos grandes
cambios respecto a las fotografías.
Cuando tuve mi propia casa, puse las
fotografías que más me gustaban de mi niñez, sola, con mis padres,
con mi padre, las de mi boda. Y en un mueble, aparte, las de mis
abuelos, bisabuelos, junto con la familia de mi marido, entonces.
Era como una misma familia, la que empezábamos...
Cuando venía alguien a casa siempre
decía: cuanto te gustan las fotos!!!
Así es, luego nació mi hijo, y ya
imaginaros, fotos del niño, casi diarias, algunas las colocaba, las
iba cambiando, otras siempre han estado y están en su habitación,
desde el momento que las revelamos, antes era un proceso más largo y
caro.
Luego se fueron llenando albunes de
fotos, viajes, vacaciones, fiestas familiares, días de colegio, un
momento, una ropa, una mirada, cualquier cosa me motivaba a hacer una
fotografía. Y muchas de ellas, fueron colocadas en nuestras
sucesivas casas.
Luego nació la niña, lo mismo, pero
menos, los hijos primeros se llevan cosas que los demás no lo
hacen...pero también, muchas, muchísimas.
Fueron llenando rincones, casas de los
abuelos, la casa que compramos en un bello lugar y restauramos. Y
seguimos viendo a través de las fotografías, la vida, los niños
creciendo, los abuelos haciéndose mayores, los amigos, todo.
Las fotografías son instantes de vida.
Hay un antes y un después en esa época
de fotografías, en las que no se veían mis deformaciones, tenía
las manos, preciosas, los dedos largos, y cuando miraba una
fotografía pensaba: aquí aún no se me habían deformado, las
manos, las rodillas, aquí no me dolía, aquí aún podía viajar,
aquí aún caminaba varias horas para ver un museo o un lago. Y me
iba haciendo daño e iba dejando de hacerme fotos.
Y luego llegó el divorcio. Y
entonces, quité las fotografías en las que estábamos como la
familia feliz que yo creí durante muchos años que eramos. Dejé
las de los niños, pero las que estábamos nosotros, desaparecieron.
Fueron a unas cajas, son de mis hijos, ellos decidirán si las ponen
o las guardan o las miran. Al principio me dolía y mucho mirarlas,
luego el dolor dejo paso a la decepción y nunca más las he vuelto a
ver. En casa de mis padres, les pedí que las quitaran y en la casa
del pueblo, a la que tan unido se siente mi hijo, allí están las
fotos de abuelos, bisabuelos, las de los dos, porque son la familia
de mis hijos, se han hecho copias para si un día mi hija quiere
tenerlas.
No sé si me enteráis, pero es como el
final de algo, fue el fin de la familia como la conocíamos, y no
podían seguir esas fotografiás acompañándonos.
Luego conocí a Antonio, al cual no le
gusta salir en las fotos, aunque le gustan hacerlas, y no tenemos
ninguna juntos, solo tenemos una en nuestra habitación, un lugar
íntimo, solo nuestro.
Luego ha habido otra situación que ha
marcado mi relación con las fotografías. El fallecimiento de mi
padre y venir a vivir a su casa. Mi madre lloraba y yo no podía
mirar las fotos, así que también duermen en una caja, algún día
puede que alguna vuelva a salir, pero por ahora no puedo mirarlas,
sin sentir que mis ojos se llenan de lagrimas.
Ahora los chicos con las cámaras
digitales, ya no “toco” ninguna foto. Se guardan en carpetas en el
ordenador...
En casa, en Zaragoza, solo en la
habitación de mi hija, hay fotografías, ella eligió las que le
gustan y ha hecho un collage, no le he dicho nada ha puesto las que
ha querido, en ninguna esta su padre, si lo hubiera hecho tampoco le
hubiera dicho nada, es su espacio, su decisión, su elección.
No obstante hay muchas tardes de verano
que me voy a leer a su cuarto cuando ella no esta, es más fresco y
trato de que mi mirada no vaya a ese espacio donde hay tanta alegría
en cada instantánea.
Esa es mi relación con las
fotografías, un antes y un después marcado por la Vida.
Mi hija me dice que un día me traerá
montones de cajas que hay en La Almunia, de fotografías, sin
ordenar, será difícil hacerlo, pero si las trae las ordenaré y se
las guardaré para ellos, para que algún día sus hijos conozcan
momentos y lugares en los que hemos sido tremendamente felices y
desgraciados, como la Vida misma.
Hace un rato estaba hablando con una
persona que la vida a vapuleado por todos los lados...y la Justicia
le ha dado “la puntilla”.
La mala praxis de un carísimo abogado
lo ha llevado casi a la ruina, todo por el coraje y la rabia de una
ex mujer vengativa y mala.
Algunos pensareis que son muchos y muy
malos adjetivos, pues me quedo corta, conociendo como conozco a esta
persona.
Ha intentado razonar, darle a ella, más
de lo que le pertenecía por Ley, pero ella quería más.
Y muchas veces los que imparten
Justicia, se han “equivocado” pensando que la mujer era la parte
débil, la que salia perjudicada y directamente han sentenciado al
hombre sin pararse a pensar que en todos los casos no es así.
Esta persona me decía al final de la
conversación que le gustaría que ese primer abogado que lo ha
llevado a la ruina económica, y le ha generado, disgustos, problemas
familiares, angustias, nervios, noches sin dormir, y miedo, sigue con
miedo de que le quiten lo que le queda, la casa en la que vive, que
es “solo” suya, pero la amenaza de un embargo planea sobre ella.
Como os digo me decía que le gustaría
encontrarse en una situación que ese abogado dependiera de él, es
un sueño, porque no ocurrirá, pero que le encantaría que lo
necesitara...
Y yo le he dicho que no pasaría nada,
que lo ayudaría como hace siempre con todos, aún a costa de lo que
sea, siempre es él el último, con ese abogado pasaría igual,
porque él a diferencia del susodicho profesional, es una buena
persona, que por mucho que la Vida le ha dado, no devuelve los
golpes, por lo tanto seguiría siendo lo que es, una persona con un
buen corazón, de las mejores personas que he conocido.
Esta es la palabra que lleva a muchas
personas a cometer actos que nunca pensaría que fuera capaz de
hacer, no es que lo este justificando es que cuando ves el proceso
desde dentro, desde el origen, las cosas cambian, y te preguntas,
¿Que puede hacer ahora este hombre?
Los abogados, son
tremendamente corporativos. Y nunca reconocerán que uno de los
suyos, ha cometido un error, y por culpa de ese error, tiene que
pagar un hombre inocente, eso, señores abogados se llama INJUSTICIA.
En una pequeña ciudad donde
todos se conocen, donde abogados, jueces y procuradores, toman café
y vermú en buena compañía, pongo en duda que ejerzan libremente el
ejercicio de la JUSTICIA.
Cuando tienes que pedir
JUSTICIA GRATUITA, te la niegan, para no iniciar un proceso contra
uno de los suyos...dicen que es INSOSTENIBLE...
Cuando el abogado que te ha
sido designado le dices que si te representará pagando le su minuta,
te dice que contra un compañero...no.
¿Que te queda por hacer?
Solo tienes DESESPERACION.
Si pudieras explicarle al
JUEZ, pero en este País, los jueces son intocables, de no ser que
seas un banquero, político, corrupto, sigo?
El Decano del propio colegio
de Abogados reconoció un error en la forma del proceso, pero lo
dijo, pero no lo firmó, ni lo hará.
¿QUE CLASE DE JUSTICIA ES
ESTA? ¿QUE TIENE QUE HACER UN HOMBRE DESESPERADO?
"La gente tiene más temor a la
muerte que al dolor. Es extraño que ellos teman a la muerte. La vida
duele mucho más que la muerte. Cuando la muerte llega, el dolor
termina." JIM MORRISON
Ayer puse esta frase en el muro y todos
los comentarios que tuvo fueron a no temer la partida, como dijo
Maryté, si no al sufrimiento, que también, si no sobre todo a la
dependencia.
Esta tarde hemos hablado las dos y lo
hemos comentado, experiencias de nuestros padres, mi abuela, amigas
que les ha pasado con sus padres también, parejas que les sorprende
la dependencia, sin tener “la edad”...tantos y tantos casos como
personas somos.
Mi abuela paterna tenía más de 90
años cuando falleció, toda su vida había sido muy independiente y
le tenia pánico a la dependencia, solo le pedía a Dios, era muy
creyente, que no la dejara pasar por eso, se lo concedió, vivió
unos pocos días en el hospital y se fue sin sufrir, sin depender.
Mis hijos lloraban al abuelo paterno
cuando se fue, y yo para no ya consolarlos, si no porque estaba
completamente convencida de ello, les decía que él no hubiera
querido vivir así, como fueron sus últimos meses, estoy
completamente convencida que el día que íbamos los dos solos en la
ambulancia, yo cogiéndole la mano y él sin poder moverse y sin
poder hablar, con sus ojos, me decía que no quería...si hubiera
podido elegir, hubiera cerrado los ojos, y se abría ido.
Mi madre llora a mi padre, yo añoro a
mi padre, pero él se fue mucho antes de que nos dejara
físicamente....ya no estaba, no tenia recuerdos, era una sombra de
lo que había sido...así duele menos, quiero creer que duele menos,
aunque el dolor sea infinito.
Una amiga me decía no hace mucho que
su padre falleció de repente, y fue muy doloroso, estaba muy bien, y
el dolor fue terrible, pero luego vio la agonía de años de su
madre, y decía que “mejor” la muerte de su padre que la de su
madre.
Es un tema del que no hablamos, es tan
seguro como que estamos vivos, pero lo esquivamos, como si no fuera
con nosotros...
Ahora cada vez hay más gente que
prepara sus funerales, como los quieren. Los cuentan, los escriben,
dicen donde quieren estar, como quieren que sea. Y no precisamente
gente mayor.
No nos enseñan a morir, sin entrar en
temas religiosos ya que puede herir a personas con creencias muy
respetables, recuerdo con enorme cariño y a la persona más
convencida de que había una Vida más allá de la muerte, tenía más
de 80 años y añoraba tanto a su marido que se confesaba casi todos
los días, porque decía que quería irse, porque sabia que él, su
amado la estaría esperando, y que solo quería estar con él. Pero a
la vez tenía cargo de conciencia de desear la muerte. Nunca me dio
tristeza su partida, la sentí por lo que significaba para mi pero sé
que ella si tuvo conciencia, fue feliz en el último instante de su
Vida.
El tema de la eutanasia, tan debatido,
el testamento vital, la libertad a morir cuando uno quiera y como
quiera, sería un derecho solo a ejercer por el que lo esta
sufriendo. Solo a él le corresponde decir me quiero ir YA.
Hay una clínica en Suiza, leí un
reportaje, en el que la gente va a hacer su último viaje, solos, con
su familia, en la intimidad, con todo el respeto que se merece, pero
solo unos pocos pueden pagarlo.
Muchos otros tienen que recurrir a los
Tribunales, que les niegan el derecho a irse con dignidad ya que no
pueden vivir con ella.
Morir solo en una fría habitación de
Hospital...terrible. Me desperté en la madrugada, sobresaltada, y
10 minutos después recibí una llamada del hospital, no me dijeron
nada más que fuera...mi padre ya había partido, quiero creer, que
él se acordó de mi en el último momento.
Depender, la dependencia, nos causa
tanto miedo...
Hablo con mucha gente que vive con
dolor, y el dolor, de no ser que afecte tanto como para producirte
una gran depresión no te quita las ganas de vivir, siempre
encuentras un motivo, algo para seguir.
Pero la dependencia es otra cosa.
Cuando sientes que no puedes ir al baño...que no puedes vestirte,
que no puedes caminar, que si no te preparan la comida, no comes...y
tu cabeza esta bien, es tu cuerpo quién no responde...y no vas a
mejorar si no a empeorar, pienso que la Ley tendría que acoger el
deseo de no seguir.
Y como todo, respetar a quién por
creencias no quiera irse con “ayuda”, si no esperar a lo que su
Dios haya dispuesto para él, pero no obligar a los demás a seguir
con su terrible existencia.
Una muestra de amor, la más grande que
puede tener una pareja es que ayude a su amor a partir...con un gran
dolor pero con la serenidad suficiente como para acabar con su
sufrimiento.
Pero se arriesga a tener cárcel a que
lo llamen asesino, cuando ha sido la persona menos egoísta, ha
ayudado a partir a su amor, quedándose solo pero sabiendo que le ha
demostrado a su pareja cuanto la quería, tanto tanto como para que
no sufriera más.
Hemos visto gente que pide durante
años a los Tribunales que desconecten las máquinas que tienen con
vida a sus seres queridos, cuanto dolor y cuanta coherencia hay en
esas peticiones.
Pero tenia que ser todo más íntimo,
menos expuesto, estar en tu casa, con quién tu decidas, dormirte y
no despertar, se acabó, el viaje ha terminado.
Esto no es una apologia de nada es un
pensamiento de una persona que le tiene pavor a la dependencia y la
siente a días en su propio cuerpo. Y sabe que va a más, y si un
día esta sola y no tiene ni manos ni brazos que la ayuden? Y tampoco
quiere hipotecar la vida de su familia...
Todo es tremendamente respetable, pero
creo que ha quedado claro que preferimos irnos sin sufrir que
quedarnos y ser una sombra de lo que fuimos...
Anoche precisamente vimos una película
que habla de la muerte, de una forma diferente, es curioso, el día
que puse esta frase, por la noche vimos la película. Acabas por
perder el miedo a morir, tienes más miedo a perder a tus seres
queridos. Eso es la Vida.
PREMONICIÓN. (Sinopsis)
A los ocho años, Nathan tuvo una experiencia cercana a la muerte intentando salvar a una niña, pero, una vez declarado muerto, inexplicablemente volvió a la vida. Veinte años después, Nathan es un brillante abogado en Nueva York, herido tras un doloroso divorcio, que se refugia en su trabajo, lejos de su ex mujer Claire y la hija de ambos. Es en ese momento cuando el misterioso doctor Kay entra en su vida, afirmando que puede prever cuándo las personas van a morir y ayudarlas a poner sus vidas en orden antes de que sea demasiado tarde. Con los pilares de su vida desmoronados por la revelación de Kay, Nathan descubre el motivo de su vuelta a la vida.Dirigida y coescrita por el francés Guilles Bourdos, "Premonición (Afterwards)" está basada en la novela "Y después...", de Guillaume Musso. Protagonizan la película John Malkovich como el doctor Kay, Romain Duris como Nathan y Evangeline Lilly como su ex esposa Claire
También os pongo unas frases de
Cortázar, muy alegóricas a la Vida y a la Muerte.
"Más allá de los cincuenta años empezamos a
morirnos poco a poco en otras muertes. Los grandes
magos, los chamanes de la juventud parten
sucesivamente. A veces ya no pensábamos tanto en
ellos, se habían quedado atrás en la historia; other
voices, other rooms nos reclamaban. De alguna manera
estaban siempre allí, pero como los cuadros que ya no
se miran como al principio, los poemas que sólo
perfuma...n vagamente la memoria. Entonces -cada
cual tendrá sus sombras queridas, sus grandes
intercesores- llega el día en que el primero de ellos
invade horriblemente los diarios y la radio. Tal vez
tardaremos en darnos cuenta de que también nuestra
muerte ha empezado ese día; yo sí lo supe la noche en
que en mitad de una cena alguien aludió indiferente a
una noticia de la televisión, en Milly-la-Forêt
acababa de morir Jean Cocteau, un pedazo de mí también
caía muerto sobre los manteles, entre las frases
convencionales. Los otros han ido siguiendo, siempre
del mismo modo, Louis Armstrong, Pablo Picasso,
Stravinski, Duke Ellington, y anoche, mientras yo tosía
en un hospital de La Habana, anoche en una voz de amigo
que me traía hasta la cama el rumor del mundo de
afuera, Charles Chaplin. Saldré de este hospital.
Saldré curado, eso es seguro, pero por sexta vez un
poco menos vivo".