domingo, 15 de julio de 2018

LOS PIRINEOS



Hoy he leído una frase de Szymrorska: "Cuanto más denso se hace el bosque, más amplio aparece el valle de la evidencia.
Si hay alguna duda, el viento la disipará"

Y han venido a mi mente años de paseos por mis amados pirineos, caminar escuchando el trino de los pajaríllos, sintiendo sólo tu respiración o el crujir de las hojas y ramas al pisarlas, el olor del verde...el musgo, la sombría de los árboles, algún manantial lejano...todos ruidos que están grabados.

Como las visitas a los pueblos deshabitados, la zozobra que me producía ver las piedras de las casas, tiradas...la naturaleza ocupando lo que le habían quitado, me sentaba y escuchaba risas, las voces de las gentes que habían vivido en esos lugares y que por algún motivo las había llevado a salir de sus casas y no volver jamás, me asomaba a ventanas sin marco...aún se podían ver en algunas casas, algún objeto de cocina, como si hubieran salido con la idea de regresar y algo se lo impidió...

Sueño con mis paseos por lugares nunca antes caminados, Ibones, senderos, cascadas, bosques, pueblos, bordas, flores, arroyos...picos...y siempre con los ojos abiertos y los oídos para empaparme de lo que estaba viendo y escuchando, como si supiera que nunca más volvería a recorrer esos caminos y tendría que recurrir a esos recuerdos que forman parte de mi.

Ya no camino, ya no busco el frescor de la sombra de los árboles, ya no siento el frío de la humedad de la tierra, pero va conmigo cuando cierro los ojos.

A veces un sueño o como hoy una frase me hace volver al lugar donde fui feliz, sin saber que se acabaría.  Recuerdo cada caminata, cada ascensión, cada camino, cada parada, cada recorrido...era una mujer joven, sin hijos, embarazada, con hijos, con perro y en todas etapas fui feliz en la inmensidad de los Pirineos, a veces, muchas, siento la necesidad de volver, sé que nada ha cambiado, pero yo ya no soy la misma.

Tengo que seguir pensando en ellos en pasado y sentirme feliz por haberlos conocido y disfrutado. 

Ahora vuelvo en sueños...

jueves, 28 de junio de 2018

ESTAMOS VIVOS



Donde quiera que estés, ahora, si ahora mismo, mientras lees esto (a propósito, gracias por estar ahí), detente unos minutos.
No leas de pie, no leas mientras estás yendo de un lado a otro.
Tráete suavemente, quédate aquí, un ratito, te invito.
Respira, y date cuenta que estás respirando.
Que hay algo mágico, milagroso, que está sucediendo, una y otra vez. Siente la temperatura del aire, su textura, y el ritmo propio que tiene al moverse entrando y saliendo de tu cuerpo.
Siente el peso de todo tu cuerpo apoyado y sostenido ( y por un ratito, que el peso signifique " este soy, esta es toda la dimensión de mi ser ocupando mi lugar, y no unos kilos de más que tengo que bajar)
Busca con tu mano tu corazón, y hazte el regalo de sentir su latido, su ritmo. Tal cómo está en este momento. Un ratito más.
Date un poco más de tiempo para darte cuenta. Date cuenta.
Estamos juntos. Respirando.
Y aunque estemos lejos, estamos cerca.
Y celebremos que estamos vivos, aquí, ahora, en este maravilloso instante.

miércoles, 20 de junio de 2018

VACACIONES DE VERANO



Hoy han acabado los niñ@s el colegio!!!! Hemos tenido una fiesta, hemos llevado cosas para comer, un grupo de padres hemos hecho la ya "famosa" obra de fin de curso. Luego todos los chic@s han recogido sus notas. Los míos todo bien, no hay que estudiar en verano, mis hij@s nunca estudian estos meses. Las recomendaciones de lecturas, leer leen siempre más de lo que les recomiendan.

Veo su alegría y ell@s sienten mi orgullo.

Llega el momento de despedirse de l@s profesores, se seguirán viendo en el cole pero irán a otro curso.
Ahora tenemos por delante más de dos meses de piscina, vacaciones, pueblo con los abuel@s, amig@s de verano, de todos veranos y de todos los días.

Cursos de natación. Horarios flexibles, despertarnos sin reloj y pegados en la cama, sin prisas.

Luego prepararemos las vacaciones, siempre nuestros pirineos nos esperan y al final del verano unos días en la playa.

Pero yo solo veo la alegría de mis niñ@s, la emoción del momento. Y pensar que durante muchos días haremos "lo que queramos". Qué tiempo tan feliz el de las vacaciones de verano.

Hoy las calles están llenas de niñ@s alegres, llenas de risas, los que menos andan enfurruñados....todos con la inmensidad de un verano por delante...
Pero...que ha pasado? He mirado bien y he visto a los padres con los niñ@s, pero no soy yo ni mis hij@s.

No soy la madre joven con un niño en cada mano, como ha corrido el tiempo...casi un pestañeo.

Estoy sentada en un banco, enfrente de un colegio y por unos momentos he vuelto ha ser joven a llevar a los niñ@s, los míos, de la mano al final del curso.

El verano queda por delante pero ya no tengo planes... La vida ha pasado y casi no he sentido el tiempo...excepto ahora que me levanto muy lentamente del banco y vuelvo a casa, con la sonrisa en los labios y en los oídos las voces de mis niñ@s, alegres y contentos!

Por fin tenemos vacaciones de verano!!!

domingo, 18 de marzo de 2018

OCHENTA AÑOS


Acaba de cumplirlos, no los aparenta, aún con las dos rodillas operadas, camina por su barrio, va, viene, primero con las muletas, luego con una, ahora ya puede caminar sin nada.

Se sienta en un banco, todos los días el mismo, lleva más de un año que todos los días va al mismo banco, excepto si llueve.

Al principio no se daba cuenta, se sentaba allí porque estaba muy cansada, luego empezó a sentarse porque le gustaba su conversación, sí, la de él, y ahora, sin quedar, quedan...

El otro día se lo dijo a su nieta...antes lo ha estado pensando, comprendiendo, asumido, en el silencio de sus noches en blanco, le dijo: Estoy enamorada.

La nieta le contestó: claro, del abuelo. No, le dijo ella, de un hombre que he conocido en un banco...

¿Como? Le dijo su nieta, cuéntame abuela, cuéntame...

Y ella, poco a poco empezó a contarle a su nieta, su vida...

Sé puso de novia, lo conoció con las amigas, paseando, era un buen hombre, trabajador.

Fue algo natural...del noviazgo, pasó al matrimonio, a los nueve meses justos, nació su hija, un parto horroroso en el que casi pierde la vida y el decir de los médicos que no tuviera más hijos.

Años de trabajo, de hacer casa, criar a la hija, años en los que ni siquiera pensaba en el amor, la delicadeza, la ternura, años en los que era poco más que la mujer que lavaba la ropa y hacía la comida de su marido.

Poco a poco empezó a rehuirlo en la cama, no le gustaba, había oído hablar a alguna amiga, lo bien que se lo pasaba en la cama con su marido, las risas de las otras, los comentarios medio en risa medio en broma, y ella callada, no entendía porque su marido se subía encima de ella y en segundos disfrutaba él y se daba la vuelta y a dormir...así hasta que le dijo que NO.

Muchos años ya, durmiendo no sólo en camas separadas, lo primero, sino en habitaciones separadas.

Luego los tiempos cambiaron, empezó a leer libros en los que describían sensaciones que nunca había sentido y emociones que nunca se había dado con el que era su marido.

Ahora ha encontrado un hombre que todos los días le dice que sale a la calle para ver su sonrisa, que eso le ayuda a pasar el día que tiene por delante, que se duerme pensando en su boca, en el color de labios que lleva.

Su marido jamás se ha fijado en el color de labios ni en sus labios.

Nunca le ha dicho una palabra bonita, jamás le ha dicho que la quiere.

El otro día el hombre del banco le dijo que se había enamorado de ella, que tiene ochenta años y a veces su corazón late como cuando era un muchacho de quince y esperaba que apareciera la chica que le gustaba...


Pero diferente, ahora sabe de la soledad, del desamor, de la vida...

Se han contado sus vidas. No puede entender que nunca haya sido amada esa mujer que para él significa todo.

Le dice cuando ha ido a la peluquería, se fija en sus manos, preciosas a pesar de los años, en los ojos, como le brillan los ojos cuando ríe.


Qué quería llevarle el desayuno a la cama, caminar dándole su brazo, comprar juntos, sentarse juntos, dormir juntos, de la mano, despertarse a su lado, que así lo sueña desde hace mucho, y que no quería decírselo para que ella no lo apartara de ese ratito que comparten.

Y entonces le dice a su nieta: Paso las horas esperando salir, son las dos horas en las que soy más feliz que nunca, le he dicho que no voy a dejar al abuelo, él es viudo hace muchos años, pero necesito su compañía, su conversación, su risa, sus palabras, nunca nos hemos rozado ni las manos, pero cierro los ojos e imagino como debe ser cogerte de las manos, algo que nunca he hecho con el abuelo.

La nieta sigue callada, dime abuela, sigue: Nada, le contesta, bueno, sí, ahora me ha pedido el número de teléfono porque dice que si estamos malos no sabemos nada, y si un día llueve y no salimos...él no sabe que hacer sin escucharme, y yo no me atrevo a dárselo, a estas alturas de mi vida, podría haber dejado al abuelo, cuando era joven, pero eso no se hacía, ya sabes que tenía mi tienda, nunca lo he necesitado para tener un sueldo en casa, pero era lo que “tocaba” y yo si hubieran sido otros tiempos, al volver del viaje de novios, lo abría dejado, ya estaba embarazada de tu madre, pero la abría criado sola, pero eran otros tiempos...y ahora es tarde.

También le cuenta que los días que el abuelo estuvo ingresado, algo sin importancia, ella se sintió por primera vez libre, se sentía culpable, pero feliz, esos días que no la dejaban ir al hospital, salia y se sentaba en el banco y no tenia prisa por volver a casa a ponerle la comida al abuelo, incluso, volvía a salir alguna tarde con la esperanza de volver a encontrarse con él en el banco...cuando el abuelo regreso a casa, ella volvió a sentir la cárcel en la que lleva viviendo muchísimos años, tantos que casi ni se había dado cuenta que era una cárcel.

La nieta le coge las manos a la abuela y le dice: abuela solo se vive una vez, así que dale el teléfono a ese hombre que te hace feliz dos horas al día, mucho más de lo que te ha hecho el abuelo, y deja que el tiempo pase sin pensar en nada más que en ser feliz, ahora son dos horas, mañana quién sabe...

La abuela piensa que su nieta ve las cosas de otra manera, pero en el fondo sabe que le va hacer caso, mañana cuando salga llevará el teléfono anotado y se lo dará. Pensar en él la esta haciendo vivir, ahora a sus ochenta años, y mañana...quién sabe si habrá un mañana.

Antes de irse la nieta le dice que no le diga nada a su madre, su hija, ella no la entendería.

Curiosa forma de entenderse, dando el salto de una generación, las vueltas de la vida, la vida que te sorprende.


domingo, 21 de enero de 2018

CONVERSACIONES A TRAVES DE UN OCEANO.


Este mundo virtual me ha traído muchas cosas y personas a mi vida, cosas buenas y menos buenas, como en todos los lados.

Personas con las que cruzas un saludo, otras con las que ni siquiera eso.

Otras que estamos diariamente interconectadas, nos deseamos los buenos días, nos leemos, aprendemos de sus muros, nos deseamos las buenas noches.

Como no las veas las extrañas o preguntas por ellas.

Con pocas se ha traspasado esta pantalla y ya tenemos nuestros números de móvil, WhatsApp, llamadas, demostrando que la pantalla solo es un filtro.

Hay otras personas con las que he llegado a mantener una relación más intima, sé y saben un poco más de nuestra vida privada.

Y además esta Maryté, muchas de vosotras la tenéis de contacto. Es mi querida amiga argentina, de Mar del Plata, ese lugar que desde que lo descubrí en los mapas del colegio, me atrajo su bello nombre.

Poco a poco, porque ella es una persona que no entra con asiduidad y menos se detiene en leer cosas poco interesantes, se ha ido fraguando una relación muy especial.

Hace años, ya hacíamos una conexión vía Skype, semanal, nos vimos las caras, nos vimos los gestos, escuchamos nuestras voces, aunque ya había habido alguna llamada telefónica, pero ese día, a pesar de la diferencia horaria era nuestro rato para contarnos nuestras cosas, vernos, mirarnos y hablar, ambas somos conversadoras.

Hace un tiempo, no puedo conectarme y estaba con esa sensación de ausencia, hasta que llegó un sistema de comunicación muy especial (archivos de audio en WhatsApp).

Cada día, cada una en su casa, le dedica unos minutos a la otra, como dice Maryté, es un monologo con contestación en horas...jajaja

Me gusta esa sensación de ponerme los auriculares y escuchar la voz de mi amiga, pausada, con ese maravilloso acento, contándome el día, las cosas de la vida, la nuestra, la de nuestros hijos, sus estaciones, contrarias a las nuestras, las comidas, palabras que me resultan muy conocidas, como dichos, no es menos cierto que somos parte de un mismo pasado.

Me manda fotos de su precioso mar, anoche le decía que había una en la que el cielo se funde con el mar, como un inmenso azul, tal y como dice el bolero.

Sé de sus comidas, hoy tengo que preguntarle por unas croquetas de arroz.

Oigo ahora en su verano, el sonido de los pájaros cuando me habla desde su jardín, en invierno escucho las risas de los niños del colegio cercano.

Hace unos días le mandé una foto mía con un abrigo y ella estaba en la semi penumbra de su casa con un calor de verano, un verano tal y como me describe, suave, como todas las ciudades costeras.

Sabe de mi amor y carencia del mar y me cuenta de sus paseos y siempre le da al mar recuerdos de su amiga.

Quizá pueda parecer banal, pero no tiene nada de eso, es un ejercicio de generosidad que nace de la necesidad de comunicarnos los amigos, sin obligación por el placer de hacerlo, por saber de nuestras alegrías y nuestras penas.

Siempre le he dicho que me gustaría ser su vecina, estar en su jardín o en mi porche y tomarnos un té, mirándonos y charrando, ahora con la diferencia horaria casi lo hacemos.

Me voy a mi salita, la escucho y le contesto, sé que me escuchará cuando pueda igual que hago yo y al cabo de unas horas suenan nuestros móviles y allí están nuestras conversaciones, que contienen de todo.

La vida me ha dado un regalo al poner a una persona tan especial, con una sensibilidad y un saber que me dejan pensando que ha visto en mi para dedicarme su tiempo, tiempo que emplea en cosas que verdaderamente le dan placer después de una vida dedicada a la docencia.

Aprendo cada día de ella, de su mesura, de su risa, de las confidencias de mujer, madre, esposa, suegra, amiga. Me ha dejado formar parte de su vida y eso ya es un regalo.

Hablamos de todo, a veces nos contestamos por orden y otra...van surgiendo temas...es curioso y nos reímos nosotras mismas en el audio sabiendo que la otra nos va a escuchar.

Maryté es una lectora apasionada, que no pierde el tiempo en algo que no le interese o aporte nada, no se deja llevar por premios, o modas, en algo nos parecemos.

Me habló de las hermanas Ocampo que tenían unas mansiones en Mar de Plata, una, la de Silvina, mucho más sencilla y la otra, la de Victoria, una casa impresionante que trajeron desde Inglaterra para instalarla en la ciudad, que es un espacio para exposiciones y presentaciones, a través de sus palabras he recorrido esos lugares que ella me explica.

Comentamos la vida que llevo con su matrimonio “atípico” con Adolfo Bioy Casares, “Adolfito” como ella lo llamaba.

Me comentó que habían pasado el día en una ciudad cercana a la suya, donde hay un hotel que fue una maravilla y que la única novela que escribieron juntos la ambientaron en ese lugar, “Los que aman, odian”, la encargué y ahora la espero, sé que cuando la lea vendrán a mi memoria, cosas y sitios que me ha descrito Maryté, me dijo que ella y su hija la han leído y que me gustaría, ya estoy deseando cambiar opiniones con ella.

Sé cuando llueve, cuando hace calor, cuando florece su jardín, ella sabe lo que significaba para mi el mio, he sentido la marcha de su mascota, como ella recuerda a Ibón y ahora pregunta por la pequeña Frida.

Compartimos películas que una u otra a visto y piensa que le pueden gustar a la otra, series, libros, artículos.

Sabe de mis ganas de ser abuela, se alegra con una inmensa generosidad por mis alegrías y siente inmensamente las tristezas, como cuando me cuenta, los que se van los que nos dejan un poco más solas, pero es la vida, amiga, me dice con su voz cantarina y su porte francés, como le digo, ella se ríe y me dice que es herencia de su papá, parte de su familia es de Francia.

El otro día me reía porque me decía que había ido a comprar y luego a “mirar vidrieras” y le digo: aquí decimos: a ver escaparates...es lo mismo. Y nuestras risas se unieron a través de un Océano.

Espero que llegue mi tarde noche para sentarme y contarle mi día, parte de mis penas y alegrías, la vida y me dispongo a escuchar lo mismo, se ha convertido en un momento muy especial, cierro los ojos y me veo a su lado, escuchando o hablando de nuestras cosas, querida amiga.

Gracias por todo lo que me das. Tu confianza vale mucho más que este Oceano que nos separa pero que a través de las nuevas tecnologias, no existe.



sábado, 20 de enero de 2018

FINAL Y PRINCIPIO DE OTROS MOMENTOS DE VIDA...



Durante años fueron saliendo de mi corazón e imaginación pequeños relatos que fueron tomando vida en mi querido Tintero, para mi fue una experiencia mágica, no imaginaba ni mucho menos que me leerían y que me dirían personas que no conocía, lo que les gustaba o como se sentían de identificadas con mis letras.

Era feliz escribiendo, siempre lo he sido, nunca había escrito para nadie, ni lo hago, escribo para mí, sin pensar en quien me leerá, pero agradezco infinitamente el tiempo que dedican a leerme.

Hace un año, llegó la posibilidad de escribir un libro con algunos de mis pequeños relatos, un libro que me ha dado infinidad de alegrías y ninguna decepción.

Mi alegría fue inmensa, el orgullo que pensé podrían sentir mis padres, que no vivieron ese momento junto a mí, pero que sabían lo que me gustaba escribir y los premios que fui recogiendo en el colegio durante años por mis pequeños escritos.

Os dejo el enlace del blog en el que durante el ultimo año he ido comentando todas mis experiencias de la publicación de "Momentos de Vida"

https://voyaescribir55.blogspot.com.es/


He decidido no publicar más de momento en papel y a partir de ahora seguiré tal como hacia antes escribiendo relatos en este mi Tintero.


martes, 21 de noviembre de 2017

UNOS DIAS ESPECIALES...


Hace unas semanas tuve que ingresar en el hospital por una complicación en mi salud.
Mi reumatóloga no estaba y la atención que recibí desde el primer momento fue con la jefa del servicio de Reumatología del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, la Doctora Delgado.

Los primeros días pasaron como una nebulosa entre goteros y dolores, estaba sola en una habitación, pero luego cuando llegaron varios resultados y fui mejorando, mi cabeza empezó a estar en condiciones de pensar, valorar, disfrutar, añorar, fueron unos días muy especiales, sola entre las cuatro paredes de la habitación, con una gran ventana que no bajaba las persianas en toda la noche e incluso dormía con la luz encendida.

Por la mañana a primera hora, la doctora llegaba y me iba contando cosas de mi salud, pruebas y demás cosas relacionadas con mi ingreso.
Deseaba que llegara ese momento, porque había días que era mi única salida de "mi" mundo.

Llegó un día que la doctora miro uno de los libros que me acompañó en mi estancia, y me comentó si me gustaba leer...empezamos a comentar libros, autoras, y el tiempo voló.

Otro día llegó con un regalo para mi: la recomendación de un libro, aún guardo su letra en un papel con el título y el autor: "La ley del menor" de Ian Mcewan.
Me comentó que iba de hospital y amor a la literatura y la música, que ella al recordar ciertos pasajes del libro la emocionan.

Al día siguiente me dijo que escuchara una canción: Maura O'Connell with Karen Matheson - Down by the Salley Gardens (1998), pero que no me decía en que parte de la novela pero que lo descubriría.

También me dijo que esperaba mi comentario al libro y quiero que esta entrada sirva para eso también.

La leí en un par de horas, pero ya fuera del hospital, y la verdad es que me ha marcado y nunca olvidaré alguno de sus pasajes, como tampoco la "similitud" entre la Magistrada Fiona y mi doctora, la doctora Delgado, que traspasó el tema médico para llegar al tema personal. 

Me gustó que cruzara esa frontera, como un gesto que tuvo en la consulta y que jamás olvidaré, me gustó que aparte de tratarme por un problema de salud, el tiempo que no se tiene en una consulta, llegara a otro nivel en la habitación donde estaba ingresada, Gracias, nunca olvidaré su trato.

Si hay algo que me guste es que me recomienden un libro y que me entusiasme, la verdad es que el autor me apasiona, desde el joven  que escribió sus primeros libros bajo el influjo de algunos escritores norteamericanos -Philip Roth, Burroughs- tratando de provocar cierto impacto en la plácida tradición británica. Y aunque esa tradición siempre estuvo presente en su obra, quizás vuelve ahora con una relectura más distanciada y más honda.

Esta novela me ha llamado la atención por muchas cosas, por la edad de la protagonista, por la situación persona que atraviesa, por la autoridad que tiene sobre la vida de los demás: La educación de un niño...el bienestar del menor será la consideración primordial del juez. 

Esas horas que pasa con Adam en la habitación del hospital, cuando hablan de la vida y la muerte, cuando leen poemas e incluso cantan mientras Adam toca el violin un poema de Yeats: "Down by the Salley Gardens".  El poeta dice: yo era joven e insensato...y era un acto de esperanza, implicaba un futuro.

Luego en otro pasaje de la novela, recordé la recomendación de la doctora y escuché la canción, canción que siempre irá acompañada a mis sentimientos en esos días y al leer la novela.


"Acostumbrada a evaluar las vidas de los demás en sus encrucijadas más complejas, Fiona Maye se encuentra de golpe con que su propia existencia no arroja el saldo que desearía: su irreprochable trayectoria como jueza del Tribunal Superior especializada en derecho de familia ha ido arrinconando la idea de formar una propia, y su marido, Jack, acaba de pedirle educadamente que le permita tener, al borde de la sesentena, una primera y última aventura: una de nombre Melanie.
 
Y al mismo tiempo que Jack se va de casa, incapaz de obtener la imposible aprobación que demandaba, a Fiona le encargan el caso de Adam Henry. Que es anormalmente maduro, y encendidamente sensible, y exhibe una belleza a juego con su mente, tan afilada como ingenua, tan preclara como romántica; pero que está, también, enfermo de leucemia. Y que, asumiendo las consecuencias últimas de la fe en que sus padres, testigos de Jehová, lo han criado, ha resuelto rechazar la transfusión que le salvaría la vida
 
Pero Adam aún no ha cumplido los dieciocho, y su futuro no está en sus manos, sino en las del tribunal que Fiona preside. Y Fiona lo visita en el hospital, y habla con él de poesía, y canta mientras el violín de Adam suena; luego vuelve al juzgado y decide, de acuerdo con la Ley del Menor.
Con lo que ocurre después para ambos compone IanMcEwan, con un oficio que extrae su fuerza de no llamar nunca la atención sobre sí mismo, una pieza de cámara tan depurada y económica como repleta de conflictos y volúmenes; una novela grácil y armoniosa, clásica en el mejor sentido de la palabra, que juega su partida en el terreno genuino de la escritura más indagadora: el de los dilemas éticos y las responsabilidades morales; el de las preguntas difíciles de responder pero imposibles de soslayar
 
La ley del menor habla del lugar donde justicia y fe se encuentran y se repelen; de las decisiones y sus consecuencias sobre nosotros y los demás; de la búsqueda de sentido, de asideros, y de lo que sucede cuando éstos se nos escapan de las manos: lo hace con la seguridad tranquila de un maestro en la plenitud quintaesenciada de sus facultades".






https://laslecturasdeguillermo.files.wordpress.com/2015/10/cubierta-de-la-ley-del-menor.jpg 



La canción es esta, gracias otra vez Doctora Delgado, por una bella canción y por la recomendación.





Maura O'Connell with Karen Matheson - Down by the Salley Gardens (1998)



Quiero aprovechar estas lineas para agradecer a todo el personal de la planta décima del hospital, a todos los profesionales que cuidaron de mi maltrecha salud, a las auxiliares que me dejaban la ventana abierta un ratito... a las que se preocupaban por lo que comía, a las enfermeras que cuidaban de mi tensión, de las medicaciones y de mis venas... a las celadoras que me llevaron a las pruebas con cuidado, procurando que no cogiera frío, a la visita de noche de mi Doctora Del Rio, y a la Jefa del Servicio Doctora Delgado por traspasar la parte de trabajo y llegar a la personal, un poco como pasa en la novela que me recomendó.  Gracias, de corazón, de ese corazón que esta cansado de sufrir y luchar pero que seguirá en ello, cansado pero latiendo!!!