sábado, 13 de diciembre de 2014

LA NAVIDAD




Cuando llegan estas fechas, hay en mí una especie de desasosiego. No me gustan estas fiestas, no me gustan desde que he crecido, no me gustan desde que sé que los reyes magos no existen, no me gustan desde que sé que las familias no son tal, no me gustan desde que papá se fue...él que tanto le gustaban las fiestas.

Hay una excepción, cuando mis hijos han sido pequeños, entonces he sucumbido a todo, paseos, luces, árboles, belén, carta a su majestades, fotos... todo. Pero ya no es así, crecen y la “magia” se va con la edad.

No obstante todos los años adorno la casa con pequeños detalles, ángeles y estrellas, los primeros están siempre presentes, y un nacimiento comprado hace muuuchos años en un viaje a Venecia, luego pequeños regalos, cositas que encuentras como por casualidad, llegan a tus manos y te las llevas. Nada de gran valor pero soy una sentimental y tienen ese valor para mí.

De todas esas cosas, tengo un pequeño árbol de papel maché que desde que era pequeña veía en una joyería de mi barrio, me gustaba, me atraía...y hace unos años, la tienda cerraba y entré, compré algunas cosas y ya me iba cuando me volví y pregunté pensando que la señora iba a pensar que no estaba bien de la cabeza, por el árbol que siempre adornaba el escaparate...La señora, para sorpresa mía me dijo que sí, que lo tenía dentro, que no tenía ningún valor, que si lo quería me lo daba...le dije que para mí tenía el recuerdo de muchas navidades pegada al escaparate, pero que me pusiera un precio, nada, me lo llevé a casa, le dí las gracias muy agradecida y aquí esta!!! cuando lo miro vuelvo a ser esa niña con coletas que miraba la magia de sus estrellas.

Hoy cuando he comentado esta historia, me han dicho que parece un gran pastel de merengue, no me había dado cuenta, pero es verdad!!! y curiosamente me encanta el merengue como a mi padre, el cual me lo compraba a escondidas de mi madre porque me quitaba la gana de comer. El mejor regalo de dulce para él era un merengue, siempre que como alguno, cada vez, menos, siempre me acuerdo de ti, querido papá.

Este año por muchos motivos, me negaba a adornar la casa...Mi madre me dijo que comprara una flor de Pascua para poner “color” y es lo único que había, pero hablando con Lola, mi amiga-cuñada, en ese orden, porque el primero nunca dejará de serlo y el segundo, no se sabe, me decía que hay que adornar la casa, que lo que nos produce alegría no hay que renunciar, me ha mandado un montón de fotos de su casa y me he decidido, ya esta todo puesto, y mañana por la mañana recorreré alguna tienda para descubrir alguna “sorpresa”.

Le he dado las gracias porque mi madre se ha alegrado, mi hija cuando ha venido también, y yo mientras he desenvuelto las cosicas estaba feliz, y ahora cuando las miro, me alegro de haberlo hecho.

Siempre pienso cuando guardo los adornos, sí podré ponerlos en Diciembre, por eso mismo, porque he podido este año, los he puesto.


sábado, 22 de noviembre de 2014

EL HOSPITAL DE DIA



Hace unos años ya descubrí ese sitio del hospital que pasa desapercibido, ni sabes que existe mientras no tienes que acudir allí.
Me sorprendió la atención y la calidad humana de quienes trabajan allí, en un lugar lleno de dolor, enfermedad y mucha esperanza.

Hace nueve meses que vuelvo a visitarlo mensualmente, ya soy una “habitual” ya me conocen y conozco como funciona el servicio y las personas que tratan de hacerte el tiempo que estas allí, lo más cómodo y más fácil, dentro de lo difícil que es, pero siempre hay que dar las gracias a quién lo hace bien, y todo el personal sanitario del hospital de día, lo merece.

No es un sitio fácil para estar, ves muchas cosas que te marcan y que te duelen. Hay veces que no ves situaciones muy malas, pero otras...como el día de ayer.


Hay dos salas, una pequeña y una grande, te van llamando y te colocas en esos sillones de cuero negro tapados por una sabana...y empieza el ritual, preparan tu medicación, preparada exclusivamente para ti, según tu dolencia. Y así va pasando el tiempo, lento. No consigo leer no puedo, si no pita una máquina pasa otra cosa.

Ayer fui a la sala grande y cuando ya estaba con mi tratamiento entrando en mis venas, a mi lado, un hombre que no tendría sesenta años, empezó a quejarse y su mujer a gritar, la máquina a pitar y todo el personal a correr...Le estaba dando un infarto...segundos de lucha, de inyecciones, de guardar la calma como buenas profesionales y lo digo en femenino porque hasta ahora no he visto a ningún hombre en el Servicio.

Al final lo estabilizaron y se lo llevaron, había sido una angina de pecho. Otros que estaban con el tratamiento dijeron en voz alta sus miedos...miedos a que no los mate la enfermedad si no la medicación...

Mucho miedo y esperanzas lo que he dicho más arriba.

Ayer fue el día completo, no puedo quitarme de la cabeza ni la imagen ni el llanto de una mujer muy joven, de poco más de treinta años, delgada, vestida de negro, con el pelo corto, que no paraba de pasarse la mano por él como extrañando posiblemente una melena más larga, que siguiendo el consejo se había cortado para ir “acostumbrándose”, llegó sola, muy nerviosa, se sentó enfrente de mí y aunque no quieres mirar, lo haces, todos nos miramos, a veces con una mirada lo decimos todo, o un gesto de la boca, todos nos miramos el tratamiento que lleva cada uno...todos diferentes, cuando coincido con los biológicos, estamos hablando de nuestras enfermedades autoinmunes, ayer sin ir más lejos, coincidí con una mujer que pasea a su perro por donde pasea Ibón, y casualmente tenemos la misma enfermedad y el mismo tratamiento, ahora nos une algo más que el paseo con los perricos.

Pero sigo con la chica joven...se sentó y vio como iban colocando bolsas para ponérselas...siete horas le quedaban por delante, siete horas de sentir como entra en sus venas un tratamiento que va a tratar de salvarle la vida. No, se negó a pincharse...gritó y se encerró en el baño...no tienen cerrojo pero la jefa de Servicio dijo que la dejaran...Pasó un buen rato y su llanto, se te clavaba...al final salió y le dijeron que se calmara que era la primera sesión y era normal estar nerviosa y con miedo...no quería poner el brazo, no quería, se puso el chaquetón y su bolso y cuando se iba le preguntó una enfermera si quería vivir...

Este tratamiento te esta dando una oportunidad, tu has decidido cogerte a esta oportunidad, y has dado tu autorización, si te vas...no tendrás oportunidad, nunca sabrás si podrías haberte curado...

Se lo pensó unos segundos y decidió sentarse en el sillón, sin parar de llorar, la acariciaban varias enfermeras y auxiliares, le tocaban el pelo, le fueron subiendo la manga del jersey, hasta que sin darse cuenta le pusieron un inyección, pienso que un calmante, porque en diez minutos escasos, estaba dormida, tapada con todo el cuidado con una manta y acostada en el sillón, entonces, empezaron a buscarle la vena y el tratamiento empezó a entrar en su cuerpo...

Cuando la enfermera terminó con ella, vino a quitarme la vía a mí, la habitación estaba muda, el miedo se podía palpar, y le pregunté si se acostumbraba una persona a esas situaciones y me dijo que nunca, jamás, las asumen pero que no, que ese llanto la perseguiría mucho tiempo. Que solo les ayuda en ese trabajo, cuando acaban con el tratamiento, pasan los meses, años y vuelven y les dan las gracias y les dicen que están bien. Eso vale la pena, me dijo.

Un reconocimiento a todo ese personal que nos trata con una humanidad y una delicadeza extrema,GRACIAS.

domingo, 14 de septiembre de 2014

LA TERRAZA




Desde mi vuelta a Zaragoza, la terraza de un bar del paseo, la única que esta cubierta, y nos tapa del largo invierno, y del sol impenitente en verano, es donde me gusta observar a la gente y donde veo pasar continuamente a las gentes del barrio. Y me permite ver a las que se sientan en las otras mesas.

Poco a poco ya hemos hecho un “grupo” de fijos. Si no los ves te extrañas, o cuando te vuelven a ver te preguntan, ahora a mi vuelta a todos les ha sorprendido lo bien que camino, y me lo dicen y se que lo hacen con alegría, no conocen ni me enfermedad ni me nombre, pero se alegran de verme caminar tan bien.

Aparte de la gente que va y viene de la terraza, y como gran observadora de las personas, imagino lo que son, que hacen, imagino su vida, probablemente nada acertada pero es un ejercicio que siempre me ha gustado.

Los fijos ya tenemos el sitio y nos “conocemos”, esta el señor solitario, muy educado, mayor, que se toma al filo de la doce, dos o tres whiskys, que le encanta hablar, fue emigrante en Francia y ha viajado por casi todo el mundo, oírlo hablar es una maravilla, te descubre lugares, comidas, costumbres, y siempre te quedas con ganas de saber mucho más. Él lleva el horario francés, así que mientras los demás estamos con el aperitivo él esta ya con el licor...mucho licor, pero jamás lo hemos visto en malas condiciones, un hombre solitario que siempre nombra a su esposa pero nunca le acompaña, que tiene una casa, dice, en un Valle pegado a España, frontera con Benasque y que ella es de allí, y Zaragoza no le gusta...

Están también una pareja con un perrito, la mujer siempre se dirige a él como: mamá te quiere, mamá, tal o cual...habla mucho más con el perro que con el marido pero muuuuucho más y por supuesto el que lo pasea es él y el que compra también, ella sale de casa como un figurin, ya bastante ajado, pero si así es feliz...no sé si lo será el marido, pero...

Tenemos también una pareja de mujeres, siempre hablando bajito, con gestos de amor, ya tienen cierta edad, pero no les importa, y hacen bien, lo que piensen los demás o que las miren. Muchas veces acuden más amigas y hacen un gran corro con risas y conversaciones, me gustaría unirme a ellas, se ve que lo pasan bien y que tienen todas una conexión especial.

Luego esta una señora sola, que siempre quiere hablar con cualquiera, que ama a los perritos y que añora a su querida perrita que ya se fue, pero que no quiere tener otro perrico porque es mayor y si se pone mala, que pasará con él?, pero siempre tiene una sonrisa y un gesto para cualquier perro que pase por su lado.

Luego viene un hombre solo, con todos los periódicos, se toma un café, saca una preciosa pitillera y se pone a fumar y a leer, va sumamente arreglado, con unos ademanes elegantes y delicados, no mira a nadie, y cuando termina de leer, se va, es el único que no saluda cuando llega y no se despide cuando se va...

Los demás nos saludamos, y nos despedimos al irnos.

Luego están los camareros, una mulata preciosa de Santo Domingo, un hombre calvo, ya cansado de tantos años de trabajo, muy profesional y la dueña del local, los tres se ocupan de la terraza y del bar, cuando te ven llegar ya con un gesto saben lo que quieres, sobre todo a mí, que me encantan sus croquetas de bacalao, me dicen con una sonrisa cuando tienen y cuando no, con un gesto de lamento...

Luego hay “personaje” que nos tiene por decirlo de una forma suave...intrigados.

Es el marido de la dueña. Esta siempre por allí, pero no hace nada concreto, no lo mires para pedirle algo, porque su mirada automáticamente se desvía hacía otro lugar.

De vez en cuando saca bolsas de basura, pero si tiene cuatro bolsas, hace cuatro viajes, al contenedor que esta muy cerca.

No habla con nadie, tampoco facilita el trabajo de los demás, retirando alguna mesa o cuando alguien se sienta, avisándoles...nada, no obstante todos los días, y digo todos sin excepción, hay una tarea que hace sistemáticamente...

Sobre las doce del mediodía, haga sol, llueva, sea invierno o verano, baja los toldos de la fachada del local...A veces la mujer sale y le dice algo...pero no hace caso los toldos se quedan bajados.

Y también hace en invierno otra cosa, que es “fastidiarnos” a los que estamos dentro de la terraza..y es según le parece, sube los plásticos, aunque haga un frío del carajo y estén las estufas encendidas, o los tiene completamente bajados, pegando un sol terrible y asandonos...Si alguien le dice algo, no contesta, no sabemos ni su tono de voz.

Tenemos la duda de que sea sordo, o como decimos aquí: que le falte un agua, menos mal que a la mujer, le sobran tres o cuatro, (aguas) siempre esta al “quite”.


Y hay una cosa que me gusta de esa terraza, aparte del Somontano blanco, fresco, que siempre sirven en copa, ya que no soporto el vaso para el vino, es la familiaridad que poco a poco, sin darnos cuenta hemos conseguido, en una Ciudad que nadie se conoce, allí tenemos un pequeño reducto, de gentes que vamos a disfrutar del momento y que nos alegramos de vernos unos a otros.



sábado, 23 de agosto de 2014

UNA NUEVA ETAPA


 

Después de años de luchar diariamente contra una enfermedad que se quiere apoderar de mi cuerpo y mi vida, y de no ponérselo fácil, por fin, después de luchar contra el nuevo Departamento de Reumatología del hospital donde me tratan, después de tantas cosas, llevo seis meses, que se dice pronto con la nueva medicación.

Mi vida ha dado un giro casi de 180º grados, no estoy bien, nunca llegaré a estarlo, pero estoy como no recordaba, y desde luego la silla de ruedas ha desaparecido de casa y el bastón, mi querido bastón hace dos meses que no lo uso.

Ahora solo tengo una fecha en mi cabeza, la del próximo biológico, el tratamiento que cada 28 días, inyectan en mis venas y consigue que empiece a ver la vida de otra forma.

Nunca me he dejado vencer, nunca, pero cuando necesitas ayuda para todo, el mundo se viene encima de ti, cuando prefieres no salir de casa por no vestirte, porque no puedes salir sola, cuando no te puedes levantar de la cama... porque necesitas ayuda para todo...es mejor quedarte en casa con la compañía de tus libros y tu música.

En mi caso, mi lucha es mayor porque trato de disimular mi dolor ante los demás, no quiero causarle daño a mi madre, mayor y enferma.

En estos meses, los dos primeros fueron malos, los cuatro siguientes, han venido con unas infecciones, hasta ahora, controladas, ya que me quedo sin defensas y cualquier virus puede atacar...

Tengo mucho miedo, si dijera lo contrario mentiría...tengo miedo a que me pase como hace doce años y tener que dejarlos.

Tengo miedo a que un día una complicación mayor tenga una respuesta negativa para mi vida.

Tengo miedo, sobre todo, después de que un shock anafilactico, casi me mata, hace cuatro meses, cuando una Uvi Móvil y dos médicos y dos enfermeras, lucharon en el salón de casa, para que no me fuera...Tengo que dar las gracias a todo ese equipo de profesionales y luego el trato en el hospital. Todo se quedó en un gran susto y en unas pruebas para alergias a los medicamentos.

Mi cuerpo a cambiado, y ahora me puede sentar mal lo que antes no lo hacía.

Voy perdiendo el miedo a ir a sitios cerrados, por lo menos en verano, en época de gripe, hay que guardar más cuidados, mascarillas, y evitar contactos. El otro día fui a un bar, y subí en un autobús, hacia años que no lo hacía!!!!

Poco a poco mi vida se va reconstruyendo como un puzzle pero sé que nunca estará completo.
Mis dolores se han atenuado, pero del mes varios días los tengo que pasar en casa, sin salir, para poder seguir. Mis miedos, los que no puedo compartir con nadie porque me dicen, que porqué.

Los expongo aquí, sé que quien me lea y siga estos tratamientos, me entenderá. No quiero la pena de nadie, solo que me dejen expresar el porque cuando falta una semana para el tratamiento, me pongo muy nerviosa, mucho, solo pienso en el día, en sí todas las pruebas a las que me someten a lo largo de esos veintiocho días estarán bien, y si me dirán que puedo ponérmelo.

La noche anterior al tratamiento, no duermo...me levanto, voy, vengo, veo amanecer...y solo quiero sentirme una niña y que unos brazos me protejan y me digan que nada me va a pasar, pero me ducho, me pinto la raya del ojo, me arreglo, y voy a por el tratamiento. Incluso este mes pasado una de las doctoras del Departamento, me dijo que no me reconocía, de verme en la silla de ruedas y ahora ver como voy...le dije que con ese dolor y limitación pasan los días, no se vive. Y ahora empiezo a vivir.

De otra forma, de otra manera, con otras cosas, pero vivo, sigo diciendo NO a muchas cosas, cosas que nunca recuperaré pero otras las he vuelto a reencontrar.

Cuando tengo la autorización del especialista, voy al Hospital de día y empieza el tratamiento, todos me dicen lo que he cambiado en estos pocos meses...


Luego cuando la aguja entra en mis venas, casi no me muevo ni respiro hasta que no llevó la mitad dentro de mi cuerpo, entonces ya me relajo y digo: ya casi esta...ha esperar el siguiente y que este mes sea llevadero, que no me ataque nada grave. Y así un mes tras otro.

El especialista, nuevo, fantástico, humano, genial, me dice que respondo sorprendentemente bien al tratamiento, mejor de lo que esperaba y más rápido, que aún tengo que mejorar, me conformo con estar así, pero eso es cuestión de pruebas y resultados.

Salir a caminar por mis calles, alejarme del barrio, recorrer la ciudad, poco a poco pero sin ayuda y sin pensar en donde esta el siguiente banco, es un placer infinito, como ducharme sola, vestirme sola, hacer las cosas de casa sin ayuda.

También es verdad que el reumatólogo me dijo que me ponía el tratamiento para tener una mejor cálida de vida no para trabajar más, pero...

Soy feliz, con mis peros, pero feliz, no pensé que en seis meses pasaría a estar como estaba y encontrarme como estoy, casi he perdido doce kilos, la cortisona casi ha desaparecido, aún sigo con una dosis mínima, los antiinflamatorios, se dan en días puntuales como el paracetamol. Y las demás medicaciones ya no están.

Tengo miedo, pero voy a ponerme el tratamiento con la ilusión y esperanza que ese mes será igual o mejor que el pasado y así van pasando los meses, contando los días para el siguiente biológico.

viernes, 18 de julio de 2014

LAS MIRADAS...




Después de un tiempo con la “tinta seca” he decidido empezar de nuevo este blog con el artículo que leí ayer de Almudena Grandes.


Ella lo llama el instante decisivo...ese instante en el que dejas atrás todo y empiezas el futuro con mucho miedo, pero lo empiezas. Pero me quiero centrar en las mujeres que no se deciden a dar ese paso...por muchas razones y motivos, los cuales no merecen reproches sino comprensión y desde luego lo que menos merecen son las miradas cargadas de reproches de los que más tendrían que apoyarlas...no es fácil, nada es fácil, ¿Quién dijo que la vida era fácil..?

Normalmente no sabremos jamás los motivos de esas mujeres que no se deciden a dar el paso...podemos imaginarlos pero nunca jamás ponernos en su piel...ni en sus miedos.

No son cobardes, son supervivientes.


Aquí os dejo el artículo que os he comentado arriba y me ha llevado a esta pequeña reflexión, no pido comprensión pero si respeto y ayuda hacía esas mujeres que no les resulta nada fácil, abrir la puerta y dejar todo, y no precisamente material.





EL INSTANTE DECISIVO de Almudena Grandes, publicado en El País Semanal el día 13 de Julio de 2014, y que no me deja copiar y no tengo impresora, así que lo copio.



Calculó que eran las cuatro de la mañana, y giró la cabeza muy lentamente para mirar la hora en el despertador. Los números verdes marcaban las 3.58, pero al comprobarlo no hizo ningún movimiento, aún no. Él debía de estar durmiendo, pero ella se fiaba tan poco de su sueño como de su vigilia, así que esperó un poco más, y a las 4.02 le rozó con la mano para que le diera la espalda y dejara de roncar. Sólo entonces, muy despacio, sacó la pierna izquierda de la sábana y la hizo descender hasta que su pie tocó el suelo. Cuando logró levantarse sin hacer ruido, los números ya habían llegado a las 4.11. Todavía avanzarían tres minutos más antes de que lograra escurrirse por la puerta de su dormitorio, que al acostarse había dejado entreabierta.



A la hora de comer, él había llamado para anunciar que no iba a pasar por casa. He quedado a cenar con Fernando, ya sabes que está muy deprimido, como le acaban de despedir y...Y que te quiero mucho, cariño, muchísimo, más que a nada en el mundo, ya lo sabes, perdóname porque te quiero, es que me vuelvo loco de cuánto te quiero...Ella ya estaba acostumbrada a esas llamadas, las explosiones de amor que sucedían a las otras, el tono de voz meloso, compungido, que casi la hería tanto como los golpes de la noche anterior. Siempre era así, siempre igual, porque él no podía volver a casa como si tal cosa, no podía sentarse a cenar con ella, ver la televisión, hablar con los niños, y por eso, siempre, después, salía con sus amigos y dejaba pasar un día entero antes de volver a ser el de antes, el hombre con el que se había casado. Siempre era igual, pero aquella vez todo sería distinto.



Lo había pensado centenares de veces, pero siempre había creído que sería incapaz. Y sin embargo, aquel día comprendió que iba a hacerlo, porque él llegaría tarde y borracho, porque su hijo mayor estaba en un campamento, porque la niña se había ido a pasar unos días con su hermana, porque sí se ponía un vestido estampado, de tirantes, él podría confundirlo fácilmente con un camisón, porque le bastaría salir de la habitación y ponerse unas chanclas para echarse a la calle, porque tenía que hacerlo, porque no podía más, porque tenía que irse, porque se iba...



Y se fue. Había escondido las zapatillas debajo del sofá, y una nota para explicarle que había puesto una denuncia contra él por malos tratos y que no le convenía perseguirla, detrás de la panera. La dejó en la mesa baja del salón confiando en que su marido no lograra localizar la casa de acogida en la que iba a refugiarse antes de que la policía le hiciera una visita. Al salir de la comisaría, había hecho una maleta con lo más imprescindible y la había llevado hasta su nuevo piso, en la otra punta de la ciudad. Le había parecido una casa pequeña y triste, como las mujeres que vivían en ella, y al conocerlas, la idea de abandonar su piso, que le había costado tanto dinero, tanto esfuerzo, y que era tan bonito, luminoso y alegre, le pareció más triste todavía, aunque no vaciló. Creyó que eso significaba que todo lo demás sería más fácil, pero se equivocaba.



En el último instante, la mano derecha sobre el picaporte de la puerta, se dio la vuelta y contempló la casa que dejaba atrás, los muebles que había escogido uno por uno, las fotos de sus hijos, ese retrato tan horroroso que el niño le había hecho para el Día de la Madre y que colgaba enmarcado en el vestíbulo, las flores de tela no mucho más bonitas que recibió de la niña en el mismo día, unos años después. Y que seguían estando en la estantería, la foto de su boda, los recuerdos de los viajes, una figurita de Corfú, una caja de cerámica y metal que compraron en un pueblo de Marruecos, la bola donde nevaba sobre la Torre Eiffel...



Durante un instante pensó que estaba renunciando a su vida, a toda su vida, su memoria, sus aficiones, sus pequeños placeres. Quizás no vuelva a tener una casa como esta nunca más. Quizás no vuelva a ser feliz, quizás esté sola el resto de mi vida. Durante un instante estuvo a punto de volverse atrás, de echarse a llorar sin hacer ruido, y desandar el camino, y volverse a la cama, y dormir para volver a vivir como antes, como todoss esos días en los que lo único que quería era morirse. Entonces, sin previo aviso, unas lágrimas cómplices, mansas y silenciosas, empezaron a caer de sus ojos, y sin pensar bien en lo que hacía, levantó el brazo en un movimiento brusco para limpiárselas.



El dolor fue tan insoportable que unas lágrimas distintas brotaron sobre las que empapaban sus mejillas, y un quejido se confundió con el ruido de la puerta al abrirse. Antes de darse cuenta, estaba en la calle.




martes, 8 de abril de 2014

UNA DEFICIENTE ATENCION MEDICA...que puede costarme la vida. SUMA, SIGUE Y EMPEORA...

 


2 de Abril de 2014.
 
Hoy no ha sido un día fácil, me siento decepcionada, triste, agotada, impotente, muchas cosas y sobre todo con muy pocas fuerzas. Las pocas que me quedan las voy a guardar para que el tratamiento que estoy siguiendo haga su efecto, los nervios, la ansiedad, no son buenos para nadie, pero nefastos para otros. Trato de ser justa por eso las injusticias me superan. Hace varios años por mi mala sal...ud, dejé perder muchas cosas, entablar una batalla judicial era montaña que se me hacía muy alta de subir. Tiempo después la vida me puso por obligación ante un juez, y al llevar un abogado de oficio que no se molestó en nada, perdí todo. Y ahora la vida me pone ante unos poderosos, los medios de comunicación permisivos con los desmanes de los políticos, los grupos políticos que no quieren saber nada que no sea algo que les depare mucha publicidad, un hospital en el que alguno de sus médicos no cumple con sus obligaciones, unos servicios sociales que me remiten a atención al paciente, donde no tienen respuestas para mis preguntas pero sí, crean dudas y me echan culpas...¿culpas de estar mala? y NADIE tiene la culpa, excepto la persona que lo ha sufrido, he pasado de ser una ciudadana seriamente perjudicada en mi salud, a convertirme en una mujer algo pesada, que no tenemos respuestas para ella...pero que tiene el umbral del dolor muy alto, o no estará tan mala, porque se tendría que haber quejado antes. Voy a dejarlo antes de empezar, me esperarían meses de recoger pruebas a las que me ponen pegas para tenerlas, un médico que certificara que en realidad un año sin tratamiento me ha producido un grave empeoramiento y un buen abogado que se enfrentara a estos poderosos, mentirosos y detestables que nos desgobiernan y los que con su silencio les apoyan. Cuando tenga más serenidad iré poniendo en mi blog, punto por punto, las cosas como se han sucedido, y si quieren que me denuncien ellos, ya que parece que solo les preocupa que les denuncie, pues no, no puedo hacerlo y no lo voy hacer, pero si alguno tiene conciencia, cosa que dudo sabrán que son CULPABLES, culpables de muchas cosas, entre ellas de mi estado actual y de tratarme de la forma en la que lo han hecho. Me quedo con mi verdad, que es la que vale porque soy la prueba de lo que no me han hecho, y espero no cansaros con mis problemas, solo puedo desahogarme aquí, con vosotros, no os pido nada, con escribirlo, ya es mucho. Y que la vida les sea leve a quienes tanto daño me han hecho. Que un día no se vean dependientes, sin ayudas y poniéndoles trabas para saber la verdad de una negligencia médica, la llamen ellos como la llamen.

Las pelotas las han echado fuera de su campo, todos tenemos la culpa, excepto ellos, pues, vale. Para ustedes la perra gorda como decía mi querido padre.


7 de Abril de 2014.

Javier García, me avisa y me envia el artículo que habían publicado en Heraldo.com. http://www.heraldo.es/noticias/suplementos/salud/2014/04/07/los_medicamentos_biologicos_obras_ingenieria_genetica_precios_desorbitados_280406_1381024.html

Al hilo de esta madeja, que empezó con la entrada de mi blog http://eltinterodeisabel.blogspot.com.es/2014/03/una-deficiente-atencion-medicaque-puede.html la cual saltó a Twitter a través de mi hija y se pusieron en contacto conmigo dos periodistas y para que no se me olvide nada, voy a poner las cosas como se debe y como a mi me gusta, por escrito, como dice mi hijo, no busco fama, notoriedad, compasión, solo desahogarme en faceboock, con mi cuadrilla, muchos de ellos enfermos crónicos que entienden el calvario que llevo porque ellos van servidos también pero en mi caso ya voy a dejar aparte la enfermedad, la AR que llevo tatuada en mi cuerpo. Voy a citar a todas las Instituciones, periodistas, grupos políticos, Hospital Clínico Universitario de Zaragoza, Marea Blanca de Zaragoza, Jefe de Prensa de la Consejeria de Sanidad, Servicios Sociales del citado Hospital y la Jefa del Servicio de Atención al Paciente, con las que he tenido contacto estos días y como han sucedido los hechos.

Al día siguiente de publicarse en Twitter, la entrada de mi blog, se ponen en contacto conmigo, una redactora del Heraldo digital, y me pregunta muchas cosas, hace hincapié en si voy a denunciar y me pide permiso para grabarme una entrevista, e incluso me pide que le envié varias fotografías porque quiere ponerme cara...hablamos varias veces y me graba unas preguntas que me hace. También me dice que tiene que llamar a la otra parte, porque tiene que darle el derecho de replica. Y que me tendrá informada pero que ese mismo fin de semana, esto es viernes, cree que saldrá la noticia, ya me avisará.

El mismo día me llaman de la emisora de radio Zaragoza, la cadena Ser, y una periodista, lo mismo, me pregunta, me graba y me dice que va a salir en la radio, que cuando lo haga me enviará la entrevista para que la escuche o la pueda poner en mi blog.

También ese día se ponen en contacto una chica de Marea Blanca Zaragoza, muy interesada, mucho en mi caso, todo por teléfono, y me dice que como al día siguiente van a las Marchas de Madrid, se pondrá en contacto porque tiene una reunión en un hospital de Madrid que nombro porque me da permiso Javier Garcia, para que lo cite a él también, y que hablaran de mi caso, que parece grave por la falta de atención y por la gran diferencia de trato en el protocolo de los llamados tratamientos biológicos. Que a mitad de la siguiente semana me llamará y estaremos en contacto.

Pasa el fin de semana, dejo pasar toda la semana, sin ninguna noticia, y el siguiente viernes me pongo en contacto con la periodista de la Ser, me dice que su jefe no le deja emitir la entrevista porque se han puesto en contacto con Sanidad y le han dicho que MIENTO, que estoy siendo tratada como corresponde a mi enfermedad y que si no presento una denuncia, ella no puede emitir nada, le digo que no necesito denuncia que ya esta hecha a través de mi blog. Me insiste, con la denuncia podremos hacer algo, adiós y gracias, de nada.

Llamo a la redactora del periódico y me dice lo mismo con otras palabras, que su jefa le ha dicho que no pueden publicar nada porque Sanidad, les ha dicho, en este caso, no me han llamado MENTIROSA, pero si que soy una ENFERMA PREFERENTE. Mi asombro no tiene límite, le digo que me diga quién en Sanidad, el Señor Oliván, y me dice que no, que ha hablado con el jefe de prensa, y que ellos con esos datos que les dan, no puede hacer nada, si no tengo una denuncia...

Lo mismo gracias de nada.

También envío por correo electrónico a todos los grupos políticos de Aragón, excepto al PP, claro, mi entrada al blog y mi queja por la deficiente asistencia, no me contesta nadie, excepto IU que me dice que pasa el tema a la compañera que lleva lo de Sanidad, hasta hoy no tengo noticias.

Envío lo mismo por el mismo sistema a los Servicios Sociales del hospital, preguntado donde dirigirme, qué hacer...que me indicasen donde recurrir en el Hospital.

El enfado, la rabia, la impotencia crecen en mí como el dolor. Pero sentada en mi silla con el teléfono delante llamo a la Consejería de Sanidad, hablo con infinidad de personas, nadie sabe nada, nadie dice nada, hasta que les digo que me voy a presentar con la silla de ruedas en la puerta hasta que me digan quién es la persona que ha hablado con los periodistas y me ha “insultado”...me dan un teléfono y un nombre el señor Alejandro Toquero, jefe de prensa del Consejero de Sanidad, me cuesta hablar con él tres días, pero yo, cada día insisto, educadamente, hasta que hablo con él.

Evidentemente lo niega todo, no me ha insultado, si que sabe de mi caso, incluso me dice que el consejero a leído mi blog y ellos, él se ha limitado a decir lo que le han trasmitido en el hospital Clínico Universitario, que soy una paciente con una muy buena atención y estoy siguiendo los protocolos que existen en nuestra Comunidad.

Le digo que no es esa mi pregunta y mi queja, que supongo que tienen ambos, el consejero y él, una buena comprensión lectora, y que me quejo y me pregunto, ¿Porque no me han visitado durante más de un año? Cuando he estado 22 años controlada cada tres meses, alguna vez, pocas, cada seis... Y entonces me contesta algo que os podrá parecer mentira pero es cierto me dice: ¿Usted me quiere decir, pero con la verdad, dígame si en todo ese año que usted dice, no ha cruzado una sola vez la puerta de consultas externas del hospital Clínico, pero ni una sola vez, eh? PERDON? Le digo porque me ha dejado anonadada... y me hace la misma absurda pregunta, y le contesto que desgraciadamente muchas veces, porque tengo a mi hija enferma y ese año he ido muchas veces con ella, que si tienen cámaras de video...

Entonces me aclara, que no, que para mí, en el Servicio de Rehabilitación...y le digo que sí, que he ido varias veces, en las cuales no me han podido hacer nada, pero que no voy mandada por Reumatologia si no por el propio departamento en sí, y la Doctora Elvira, me dice que no pase por citaciones, que me acerque a su despacho y me mira, pero que no ha podido hacerme nada por el brote continuado que tengo...

Entonces me dice el señor jefe de prensa...¿Pero a usted la mira todos los meses en su casa la médico de su Centro de salud? Le digo NO, jamas en más de dos años ha venido a verme a casa, me dice que no es posible que hay todos los meses visitas a mi domicilio, le aclaro que viene a ver a mi madre, invalida, diabetica y con una maquina de oxigeno 24 horas, que es a ELLA a quién hace las visitas, NO a mi.

Con muy buenas palabras, empieza a echar pelotas fuera, me dice que quizá mi medica de cabecera debería de haber llamado al servicio si es verdad que estaba tan mala, al ver que no me citaban, le digo que no sé, que ella ha enviado tres veces delante de mi, una petición de consulta urgente a Reumatologia, pero a él solo le aparece una.

Con mejores palabras, me dice que si estoy contenta con el trato de mi actual Reumatologo, le digo que sí, me dice que he accedido a los Biológicos, como si me hubiera tocado la Primitiva y que tengo a él, al consejero y a todo el departamento a mi disposición, para lo que quiera, pero tiene que dejarme porque lo esperan en una reunión, gracias, de nada.

Cada vez se me esta poniendo la cara más de tonta y más rabia e impotencia!!!!!

Esto es viernes, aprovechando que me da un brote terrible, el lunes en una silla de ruedas me trasladan al Clínico a mi Reumatologo, amable, más que antes, si cabe, me dice que él me esta atendiendo lo mejor que puede, le digo que no tengo nada que reprocharle, me dice que si me quiero ingresar hasta el próximo gotero que es este día 10 de abril, y hacer reposo, que otra cosa no podemos hacer, y ponerme otra infiltración en la rodilla, le digo que ingresarme con lo que tengo en casa...él me dice que tampoco se ingresaría pero que lo decida yo. Decido irme, cargada de antiinflmatorios, cortisona y analgésicos. Y paciencia, mucha paciencia porque solo llevo un tratamiento. Y estoy mal, muy mal.

Gracias, muchas gracias.


Aprovechando, nos vamos de tour en la silla de ruedas a la Gerencia del hospital, una secretaria muy amable me pregunta que es lo que quiero le explicamos y saca una hoja del ordenador y me dice con una voz desagradable: es que usted ha sido visitada ese año que dice que no lo ha sido por la rehabilitadora...y le contesto que quiero hablar con el gerente, con la persona que ha dicho al Consejero que he sido muy tratada en todo momento, obviando su mala cara. Nos hace pasar a una salita con muchas sillas y nos dice que esperemos.

Se presenta una señora amabilisima y nos dice que es la Jefa del servicio de Atención al Paciente, que esta allí para que le explique todo, absolutamente todo y tratar de encontrar una solución. Le explico todo, todo, todo, y ella amable es poco, me dice que va a llamar y a mirar todo lo que tiene que mirar porque en realidad según mis papeles y los suyos, hay un año,casi 13 meses sin visitas en Reumatologia...no puede negarlo, lo estamos viendo con mis papeles y con los que ella ha sacado del ordenador.

Me dice que o bien me llamará para que acuda al servicio o recibiré una carta. Sigue con su amabilidad y nos acompaña hasta los ascensores, llena de humanidad y educación.

En espera de que me conteste, llamo a Marea Blanca, y me cuelgan el teléfono tres veces, me ponen un mensaje, diciendo, que mi caso es complicado, que parece que hay “problemillas” y que la persona con la que hablo, tiene mucho trabajo, le contesto, que gracias, que han sido ellos los que me han llamado y me han dicho que me contestarían pero que nada, que gracias otra vez.

A los dos días de haber hablado con la Jefa del Servicio de Atención al Paciente, me envían un mensaje al correo los Servicios sociales del hospital (once días después de haberles enviado mi petición) y me remiten al servicio de Atención al paciente, les contesto que para decir “eso” les ha costado...pero que gracias...

Pasan unos pocos días y me llama la Jefa del Servicio de Atención al Paciente, su tono de voz, sigue siendo muy amable y educado pero no es el mismo con el que me trato en persona.

Me dice varias cosas: Qué pasados tres meses sin tener cita debería de haber ido yo a atención al paciente y ellos lo hubieran resulto. (Culpa mía)

O bien mi medica de cabecera ya que solo les consta una petición, no tres. (Delante de mí, la médica ha enviado tres peticiones urgentes, al servicio...)

Que tengo el umbral del dolor muy alto y he aguantado mucho, que debería de haber ido antes, (tengo la culpa yo, de no quejarme lo suficiente)

Y la última es que NO encuentra el papel azul con la citación del último día que estuve en el Servicio, la última vez que me miró mi reumatologo antes de jubilarse, que se ha podido perder, traspapelar, que no tiene respuesta, a esa pérdida, pero que los compañeros le han dicho que en el mes de Agosto no funciona, esta cerrado el Servicio de citaciones, que igual yo no entregué el famoso papel azul y por eso no me han vuelto a citar...

Le digo que me lo mande por escrito, por favor, porque no tengo ni ganas ni fuerzas para contestar, estoy agotada física y psiquicamente, y me dice que no puede, que lo que hablamos era eso, UNA CONVERSACION, que ahora tengo que sacar un impreso o ir a solicitarlo al departamento de Atención al Paciente que ponga todo lo que le he explicado y que me contestarán, que lo entregue en cualquier punto de información del Hospital en un sobre cerrado y que ponga su nombre y entregar en mano.

Muchas gracias.

Me he quedado tan cansada, que aún no lo he hecho, llevo casi un mes necesitando ayuda para levantarme hasta de una silla, sin salir a la calle, hasta este próximo jueves en el que iré, si todo va bien a ponerme el segundo biológico.

No sé si dejarlo, porque denunciarlos no puedo, ya que soy David ante Goliat, y no me voy a gastar lo que no tengo en un abogado para que luego me digan que PUEDE que no haya entregado el dichoso papel azul para la próxima citación y toda la culpa es mia.

Es mucho el tiempo que llevo completamente dependiente, sin salir de casa, solo médicos, pruebas y farmacia, arrastrándome literalmente por mi casa, viendo pasar los días y las noches, esperando que el día que amanece sea mejor que el pasado, pero no sucede, y encima con una medicación que me da miedo, mucho miedo, pero que tengo que inyectarme, porque no me queda otra, porque hoy me he tenido que levantar de la cama a las tres de la mañana ya que el dolor de las costillas no me dejaba respirar...

Quizá más adelante, le escriba a la atención de la Jefa del Servicio de Atención al Paciente, pero ahora no tengo ganas, mi año en blanco existe, ahí esta. Nadie me puede dar la salud que he perdido, eso lo tengo claro, un buen abogado podría valorarlo en dinero, quizá, pero no es el caso, como valoras una perdida tan grande de calidad de vida?

Y por si fuera poco, ahora que todo estaba más calmado por mi parte, ya que trato de no alterarme porque no es bueno para mi tensión que tengo muy alta, anoche el artículo del Heraldo ha terminado por sacarme de mis casillas...me ha llamado la periodista muy enfadada por las palabras de Antonio y de mi hijo y le he dicho que ella me HA UTILIZADO, que no ha puesto nada de lo que le dije que parezco la señora privilegiada que tengo acceso a una medicación carisima en estos tiempos de crisis, que porque no ha puesto que si ahora la necesito es porque no he estado atendida durante ese año?

Me ha asegurado que no ha recibido presiones de Sanidad, negando la conversación telefónica anterior, y al final le he dicho que voy a seguir escribiendo lo que quiera en mi blog y en mi faceboock y que cualquiera de ellos, todos, que me denuncien, que ellos tienen medios pero no la razón. Que lo hagan y así se sabrá quién miente, si no amañan las cosas, porque tal y como va todo. Al final le he dicho muy amablemente porque otra cosa no, pero amable soy un rato largo, que iba a colgarle que me había puesto peor por sus palabras tan desacertadas que ha puesto en mi boca palabras que no he dicho, pero que en menos de cuarenta y ocho horas tengo que recibir un tratamiento serio, ese tan caro y maravilloso y no puedo seguir en el estado de nervios en el que me ha puesto, se ha disculpado, me ha dicho que si tengo una denuncia, tengo un titular y me ha dicho que volverá a llamarme, le he dicho que lea mi blog que lo que tenga que decirle lo haré aquí o en el faceboock.

Lo siento, si soy pesada, no tenéis porque leerlo solo quiero que quede constancia de este maltrato que estoy recibiendo, y de verdad que nunca he estado tan mal como ahora estoy.

Gracias a todos por vuestros ánimos y apoyo, y a los que ponen en duda mis palabras, me da igual, que me ignoren o que me denuncien.


También quiero dejar constacia en este escrito las palabras de Antonio, esas que no le han publicado en el Heraldo, se ve, que solo quieren lisonjas y las palabras de mi hijo que tampoco han gustado mucho, me imagino que esta entrada tampoco gustará pero a mí no es que no me guste es que no soporto la forma en la que he sido tratada por todo el sistema y aquí estoy, AGUANTANDO. Así qué...


El blog de Antonio. Con el comentario que no han querido publicar, en el Heraldo.


La opinión de mi hijo Ramiro, al artículo publicado:
 
Como dijo Malcom X, desconfía de los medios de comunicación. Leed el pie de foto para tener más información. Mi madre hace un tiempo denunció en la red el trato recibido durante un año sin atención en el clínico, trato que ha mejorado notablemente no por propia iniciativa sino por la constante reivindicación de mi madre. Los periodistas se hicieron eco pero unas supuestas presiones hicieron no solo que el asunto se silenciase, lo cual no es grave ni nos importa pues mi madre no buscaba protagonismo en los medios sino contar su experiencia a sus amigos de Facebook. Lo grave es que su testimonio de denuncia se tergiversara para un "artículo publicitario", una loa a los desastrosos gerentes del Salud, donde hasta se cuestiona el precio de los medicamentos. Los servicios públicos se basan en sistemas redistributivos donde las personas sanas pagamos impuestos para ayudar a las personas enfermas, es un sistema basado en la solidaridad colectiva que frente al individualismo permite una atención sanitaria universal sin distinción de renta. En fin, un nuevo paso más en la destrucción de la Sanidad Pública, auspiciada por los medios, en la misma semana donde el Sr. Oliván reestructuraba su departamento eliminando del organigrama a médicos rebeldes. Ramiro Adiego Sevilla.


lunes, 7 de abril de 2014

LECTURAS MES DE MARZO







He aquí la hilarante epopeya de Rose, una cocinera que nunca le ha temido a nada y que ha sobrevivido a las barbaries del siglo XX (el genocidio armenio, los horrores del nazismo y los delirios del maoísmo) sin perder el humor, el deseo de sexo y el afán de venganza: los tres pilares de la felicidad en su particular credo.A los ciento cinco años aún regenta su famoso restaurante en Marsella, guarda una pistola en el bolso y no puede evitar los pensamientos eróticos cuando se cruza con algún tipo interesante. Esta singular cocinera, marcada por dos hombres y un siglo, se toma la justicia por su mano matando a sus enemigos suavemente. Rose pertenece ya a esa galería de grandes personajes literarios de los que no podemos separarnos.
 
Muy entretenida, sorprendentemente fácil de leer.






Una apasionante novela ambientada en un pequeño pueblo manchego en los tiempos convulsos de la Segunda República que conjuga amor, política y ambición.Doña Enriqueta, la pistolera, es una mujer fuerte que controla férreamente la vida en la comarca en la que vive.Provoca terror y admiración a partes iguales. Todo debe pasar por ella, nada se le escapa. No está dispuesta a que el destino juegue en su contra, especialmente en lo referente a su familia, su marido y sus dos hijas. Rocío, la más joven, se ha educado en los mejores colegios de Madrid, lejos de Las Mesas. Milagros, por culpa de un defecto de nacimiento, se ha criado en el pueblo, lejos de los selectos grupos con los que se codea su hermana. Doña Enriqueta decide dar forma al destino, jugar con las vidas de quienes le rodean y para ello contará con el joven y brillante político Enrique Cuartero, al que comprará como su futuro yerno.La alcoba escondida es una novela costumbrista en la que se suceden los problemas familiares, los celos entre hermanas, la rivalidad por el poder; pero también es el retrato de una época convulsa, donde se refleja fielmente la complejidad y fragilidad del clima político previo a un conflicto armado


Una novela ambientada en un tiempo convulso en nuestro País, con unos personajes y un desarrollo de la trama que no te permite dejar de leerla.





Una preciosa historia de amor en tiempos de guerra, en la línea de El paciente inglés, por el autor de El códice 632.
Primera Guerra Mundial. El capitán del ejército portugués Afonso Brandao está al frente de la compañía de Brigada de Minho; lleva casi dos meses luchando en las trincheras, por lo que decide tomarse un descanso y alojarse en un castillo de Armentières, donde conoce a una baronesa. Entre ellos surge una atracción irresistible que pronto se verá puesta a prueba por el inexorable transcurrir de la guerra

Sus más de quinientas páginas se me han hecho un poco lentas y pesadas, con demasiados “decorados”, pero no había leído nada de este autor y me llamó la atención, desde luego el periodo en el que se desarrolla esta muy bien ambientado y documentado.





En un remoto bosque de Finlandia se encuentra un sanatorio llamado Suvanto. Son los inicios del siglo XX y las pacientes buscan alivio de una serie de dolencias reales e imaginarias. En las plantas inferiores están las estoicas mujeres finlandesas; en las superiores, extranjeras acomodadas, que atiende la enfermera jefe Sunny Taylor, una norteamericana que ha huido de una vida desventurada para refugiarse tras una máscara de eficaz profesionalidad. Mientras del verano se pasa al otoño, y del otoño a un largo y oscuro invierno, las pacientes oyen rumores de cambios en Suvanto de mano del doctor Peter Weber, un obstetra norteamericano que está experimentando una nueva sutura quirúrgica. A las mujeres les inquieta ver peligrar su rutina cotidiana y la sensación de creciente turbación culminará en un espantoso desenlace.


Una novela axfisiante, triste, angustiosa, a mi es que no me gusta sufrir mucho leyendo, y esta novela te hacía sentir el frío de la soledad del sanatorio y del paraje que lo envolvía.








¿Quién es de verdad el enemigo? Finalizada la segunda guerra mundial, Hamburgo ha sido ocupada por los británicos. El coronel Lewis Morgan y su familia se instalan en una de las mansiones requisadas a los alemanes. La integridad y el deseo de confraternización del coronel hacen que llegue a un acuerdo con los ocupantes de la casa, la familia Luber, compuesta por un arquitecto viudo y su hija adolescente, para que ambas familias puedan convivir en armonía. Este es el punto de partida de El día que vendrá, donde no solo se divide una casa –los Morgan en el primer piso, los Lubert en el segundo- sino que los personajes han creado compartimentos estancos dentro de sí mismos para poner a raya sus traumas y sobrevivir. Cuando esa frontera se desmorone, los sentimientos largo tiempo contenidos no tardarán en resurgir. Villa Lubert es el microcosmos que refleja las fronteras, el recelo, la sospecha que se cernió sobre la Alemania ocupada por los aliados tras la segunda guerra mundial, pero también la redención y el perdón. Basándose en hecho que pertenecen a la historia de su propia familia, el autor logra crear una historia que cautiva, que mantiene al lector pegado a las páginas, sin que eso reste profundidad a los personajes o al trasfondo histórico y político de la novel


Esta novela me ha encantado, debo decir que el periodo de la Segunda Guerra Mundial que gusta mucho, pero es un tema que no lo había visto, hasta ahora en ninguna novela, muy recomendable, para mi gusto, sin querer que acabe la historia, y para mí, mejor, con otro final.






En un Madrid devastado, recién salido de la guerra civil, sobrevivir es un duro oficio cotidiano. Especialmente para Manolita, una joven de dieciocho años que, con su padre y su madrastra encarcelados, y su hermano Antonio escondido en un tablao flamenco, tiene que hacerse cargo de su hermana Isabel y de otros tres más pequeños. A Antonio se le ocurrirá una manera desesperada de prolongar la resistencia en los años más terribles de la represión: utilizar unas multicopistas que nadie sabe poner en marcha para la propaganda clandestina. Y querrá que sea su hermana Manolita, la señorita Conmigo No Contéis, quien visite a un preso que puede darles la clave de su funcionamiento. Manolita no sabe que ese muchacho tímido y sin aparente atractivo va a ser en realidad un hombre determinante en su vida, y querrá visitarlo de nuevo, después de varios periplos, en el destacamento penitenciario de El Valle de los Caídos. Pero antes tiene que saber quién es el delator que merodea por el barrio.
La tres bodas de Manolita es una emotiva historia coral sobre los años de pobreza y desolación en la inmediata posguerra, y un tapiz inolvidable de vidas y destinos, de personajes reales e imaginados. Una novela memorable sobre la red de solidaridad que tejen muchas personas, desde los artistas de un tablao flamenco hasta las mujeres que hacen cola en la cárcel para visitar a los presos, o los antiguos amigos de colegio de su hermano, para proteger a una joven con coraje



Esta novela, debería por sí sola tener una reseña, pero ya lo ha hecho nuestro amigo Juan Pedro Martín Escolar-Noriega, preciosa reseña que os recomiendo de su blog si no lo habéis leído, http://volveremosamacondo.blogspot.es/1395301067/las-tres-bodas-de-manolita/ a mí me ha resultado algo complicada de leer, tiene muchos personajes, como las novelas rusas, y yo estaba un poco lenta esas noches que la leí, pero sobre todo lo que me costaba y volvía a releer varias veces es lo que sienten esos personajes tan magistralmente plasmados por la autora, porque me recordaban a unos hombres que yo conocí, ya abuelos, que me contaban lo que habían pasado “esos años” y como la juventud y en muchos casos la niñez les había sido robada, y las esperanzas de que algo cambiara y pudieran volver a vivir en un País con libertades y pensaba en los muchos que murieron sin verlo, y sobre todo pensaba en el abuelo Joaquín, con los ojos brillantes, llenos de emoción, en el primer mitin socialista en Zaragoza y diciendo que no pensó jamás que llegaría a ver ese momento, por todos ellos, por esa juventud que murió y por los que vivieron y envejecieron viendo que este País no recobraba las libertades perdidas, si no, que cada vez perdía más, por todas las mujeres y los hombres que se convirtieron de pronto en adultos por esa maldita Guerra Civil, y que yo sigo llamando Golpe de Estado a la República.

viernes, 21 de marzo de 2014

ARTRITIS REUMATOIDE...en El Tintero




Hace unos años mi Reumatólogo, Dr. Armas, me aconsejó que escribiera, que seria una buena terapia para mí y daría normalidad y voz a lo que llevaba negando muchos años, mi enfermedad. Por esa razón inicié este blog en el que además hablo de otras cosas de la vida.

En esta entrada quiero reunir todos los enlaces de todo lo que he escrito, hasta el momento, sobre la AR,  la Salud, la Atención Medica  y las consecuencias en mi vida.



(orden cronológico de abajo hacia arriba).
 
 

UNA DEFICIENTE ATENCION MEDICA...que puede costarme la vida

NO TIRAR LA TOALLA

¿SANIDAD?...Desidia, neglicencia o atentado...

¿SANIDAD?...OTRA DECEPCION MAS.

MI ESTADO ACTUAL

EL GRUPO

EL MIEDO

EL SERVICIO DE URGENCIAS

LOS CRONICOS, SUFRIMOS LOS RECORTES EN SALUD

CARTA A LA NORMALIDAD - (UN CANTO A LA VIDA)


UNA MADRE QUE YA SABIA QUE TENIA ARTRITIS REUMATOIDE
http://eltinterodeisabel.blogspot.com.es/2012/07/una-madre-que-ya-sabia-que-tenia.html


UNA MADRE CON ARTRITIS REUMATOIDE
http://eltinterodeisabel.blogspot.com.es/2012/06/una-madre-con-artritis-reumatoide.html


LA INFANCIA DE UNA NIÑA QUE NO SABIA QUE ESTABA ENFERMA
http://eltinterodeisabel.blogspot.com.es/2012/04/la-infancia-de-una-nina-que-no-sabia.html


LA OTRA ISABEL
http://eltinterodeisabel.blogspot.com.es/2011/05/la-otra-isabel.html


DE TRABAJO Y DE SALUD
http://eltinterodeisabel.blogspot.com.es/2011/04/de-vuelta.htm



 

martes, 18 de marzo de 2014

PANCHO, UN AMIGO DE IBON




Nosotros no tenemos amigos en Zaragoza, pero los que tenemos perro, tenemos una comunicación especial, nos juntamos, nos vemos, nos saludamos, preguntamos por tal o cual cosa de nuestros queridos compañeros.

Tenemos una comunicación especial, los que no tienen perro, pasan y no se paran, nosotros, nos paramos y según se lleven nuestros perros, estamos más o menos rato.

Hay algunos que son muy amigos, que cuando se reconocen, estiran la correa para juntarse y jugar, y jugar, incluso Ibón que ya es mayor, juega, se cansa pero juega mucho.

Con otros, la relación es más fría, un olorcito, un saludo y siguen cada uno su camino.

De las perritas en celo, mejor no hablamos, sale a la calle una perrita así y revoluciona a todos los machos, jóvenes y no tan jóvenes...la huelen a distancia y mejor, cambiarte de acera, porque la acalorada de los perros es tremenda y el miedo de los dueños de las perritas, grande, enseguida te dicen: esta con el celo.

Sabemos los celos de las hembras, los embarazos, las enfermedades de los perritos, sus ganas de jugar, sus preferencias de las comidas, todo, de nosotros, los humanos no sabemos ni los nombres, pero de ellos todo.

Entre todos los amigos que ha ido haciendo Ibón en Zaragoza, hay uno especial, Pancho, un perrito viejo, como Ibón, muy sociable, pequeño de tamaño, muy bien cepillado y limpio y es muy curioso verlo pasear siempre sin atar, delante de su dueño, un señor alto, mayor, pero no mucho, delgado, y Pancho se va volviendo de vez en cuando para ver si su dueño lo sigue...es al revés que lo que hacemos los demás.

Llamas a Pancho: Panchooooo, te mira, mueve el rabo pero no se aleja de su dueño. Su dueño no le dice nada, entra a las tiendas y Pancho, espera, ya puede pasar quién sea, Pancho sigue quieto, esperando a su dueño.

En verano cuando vamos más al paseo allí Pancho es la estrella, va con su andar de perrito pequeño moviendo la cola y el dueño te dice: no se irá, no se va nunca, voy muy tranquilo con él suelto, ya que nosotros, al principio de conocerlos le preguntábamos.

Así casi todos los días coincidimos con unos o con otros, muchos días con los mismos.

Hace días que no paseo, pero cuando salgo con Antonio, me dice: este es amigo de Ibón, este le grita, esta perrita es una antipática, este otro, es un miedoso, el otro, tal, cual, y los dueños, nos saludamos y sonreímos al paso de nuestros perricos.

El otro día le sucedió a Antonio una situación muy incómoda y triste, iba por el paseo, y se encontró a Pancho, atado a la correa y llevado por una señora, que también conocemos del barrio, pero que no habíamos visto nunca con Pancho, Antonio se paró acarició al perrico, y le dijo a la señora: conocemos a Pancho, es muy amigo de Ibón, pero siempre lo vemos con su marido, que lo lleva suelto. Y ella le contestó tristemente, que ya no lo vería más, que había fallecido y ahora es ella quién pasea a Pancho, pero atado porque no le hace el caso que le hacía a su dueño...Cuanto lo siento, fue la respuesta de Antonio.

Desde ese día tengo una extraña sensación, no sabíamos ni sabemos el nombre de ninguno de los dueños; de los perros, de todos.

Y recuerdo el último día que vi a Pancho con su dueño, era a mediados de enero, y estaban ambos sentados en un banco al sol, en una plaza cercana a nuestras casas, solos, yo iba sola y no me acerqué, solo quería llegar a casa porque no me tenía de pie y al pasar oír toser mucho al dueño de Pancho que iba muy abrigado, pensé que estaba enfriado, y luego nos enteramos que había fallecido a finales de ese mes, después de estar ingresado.

Ahora, cada vez que paso por el banco veo a Pancho, el amigo de Ibón y a su dueño, ese señor que ya no esta y del que no sabíamos su nombre.
 
 
 
 

sábado, 15 de marzo de 2014

UNA DEFICIENTE ATENCION MEDICA...que puede costarme la vida



Mi nombre es Mª Isabel Sevilla Moreno, mayor de edad y con residencia en Zaragoza.

Sé que soy una gota de agua en un océano inmenso, pero tengo derecho a decir como he sido y soy tratada y a que alguien me escuche y se corrija lo que no es una atención sanitaria como la que tenemos derecho a recibir.

Mi historia, es la siguiente: Hace 22 años fui diagnosticada de ARTRITIS REUMATOIDE EROSIVA CON ACTIVIDAD, durante todos esos años fui visitada en el Servicio de Reumatologia del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza, por el Jefe del Servicio, Dr. Armas, podía ir sin cita, si me encontraba muy mal, cada tres meses máximo me sometía a controles de analíticas y ecografias, resonancias, radiografías, para ver la evolución, en esos años, me sometí a tres tratamientos experimentales, que no funcionaron conmigo. También fui de las primeras personas en recibir un tratamiento de los llamados Biológicos, y entonces tenía un teléfono para las 24 horas para cualquier anomalía que me sintiera, después de un montón de información que me dio mi especialista y de firmar la autorización para someterme a dicha medicación. La dejé porque no me iba bien, tuve una anemia que casi acaba conmigo, necesité dieciocho goteros de hierro para recuperarme, y perdí casi la mitad de mis dientes por una infección, tuve miedo y los dejé. Así fueron pasando nueve años, pero con mis controles exhaustivos, en los que con el tiempo, me descubrieron Artrosis Cervical y dos Protusiones Díscales en la L-4 y L-5. Todo seguía su curso, cada vez me acercaba más a los temidos para mi, Biológicos, pero seguía controlada. Nunca había trabajado, me puse una tienda, y el estar de pie dos años detrás de un mostrador, y las horas de trabajo, empeoraron y adelantaron mi deterioro. Y en ese tiempo, me dieron la baja laboral y cerré la tienda. En Agosto de 2012, el Dr. Armas me visitó por última vez, me dio la siguiente visita para tres meses. Pero nunca llegaba el papel con la cita, entonces ya sabía que el Dr. Armas se había jubilado porque llegó una orden que los mayores de 64 años tenían que jubilarse, y había cambiado todo el Departamento... y yo empeoraba a marchas forzadas, mi médico de cabecera no sabía nada más que pincharme Cortisona, y luego dármela en pastillas, pero mi cuerpo no respondía, la velocidad de sedimentación de mi sangre aumentaba, el riesgo a tener un infarto u otra consecuencia cada vez era mayor, por primera vez no respondía, cada día que pasaba era un poco menos autónoma, llegué a necesitar ayuda para todo, vestirme, levantarme, acostarme, todo, mi vida se redujo a estar en casa día tras día llena de dolor y sobre todo la dependencia. Mientras la doctora pidió dos veces visitas al Servicio de Reumatologia, preferentes, pero no llegaba la cita. En agosto, después de una caída del sofá, y un empeoramiento de la rodilla, desesperada llamé a Reumatologia y me dijeron, las auxiliares, de forma despectiva, que fuera a Urgencias, seis horas, un sábado de agosto, sentada en una silla de ruedas, llena de dolores, y dos radiografía para decirme que tenía una ARTRITIS ya diagnosticada y era mi especialista quién tenía que verme. Mi impotencia, al borde de las lagrimas fue decir, que no podía ir al departamento, que no me citaban y que no sabía que hacer. Me dijeron que mi médico de cabecera pidiera cita, cuando le dije que lo había hecho dos veces, se encogieron de hombros y me dijeron que me presentará en el Servicio.

El lunes, mi marido me llevo, literalmente a rastras al Hospital Clínico Universitario, a Reumatologia, y entró y les dijo a las auxiliares administrativas, que me había llevado allí, sin cita, pero que estábamos decididos a no movernos si no me miraban. Corrieron, salio por primera vez el que parece ser que era mi especialista y me dijo que me levantara, entonces mi marido no estaba, y le dije que si no me ayudaba no podía ni levantarme ni caminar, no lo hizo, y me dijo que cuando llegara mi marido, que entrara en el despacho número dos.

Así lo hicimos, yo casi sin ver por el dolor y la desesperación, me estaba esperando el especialista que había salido a verme, con un papel para que lo firmara porque tenía que infiltrarme la rodilla, firmé no recuerdo ni donde, y ya en la camilla a la que me subió mi marido, me puso la infiltración y empezó a llamarme la atención y a decirme que no le daba importancia a la enfermedad que tenía, que era grave y que estando incontrolada la velocidad de la sangre como la tenía ahora, que era muy peligrosa, yo no podía hablar, y mi marido le dijo: parece que le esta echando la culpa a ella de estar enferma y son ustedes, los que llevan más de un año sin verla. Extrañado dijo, ¿más de un año? Sí le dije yo, aquí tendrá, porque vi mi expediente, muy abultado, en su mesa, la última vez que vine y ya no me han vuelto a llamar, él miro el expediente y dijo: ufffffffffff todo esto no lo puedo leer ahora, y creo que sigue sin haberlo leído, .entonces como me va a conocer, como va a saber mi evolución?

Me cambió toda, toda la medicación que llevaba y me mandó cortisona diaria, en pequeñas dosis, me quitó los antiinflamatorios y me mandó Metotrexato, le dije que ya lo había usado y me sentaba muy mal, incluso, tuve un problema de hígado, hace años. Con un sonrisa, que dijo que no tenía porque volver a pasarme.

Me dijo que probablemente iría a ponerme Biológicos, pero que me citaría en tres meses. Cuando pasaron dos meses, yo me encontraba igual de mal, no, peor, el Metotrexato me estaba matando, es quimioterapia semanal, que me dejaba cuatro días de la semana, destrozada, para estar los otros tres, regular, cuando se lo dije a mi médica me hizo un análisis para ver la velocidad de la sangre y no solo no había bajado si no había subido...así seguí hasta los tres meses hasta que volví a Reumatología, y al verme entrar, por la puerta, me dijo: esto esta mal, muy mal, estas peor que estabas, al final te pongo un Biológico, vale?, le digo...cuando estas tan mal, te pones lo que te digan.

Le dije que si me quitaba el Metotrexato, ya que no me iba bien, me dijo que NO, que tenía que seguir, y ahora con Enbrel, biológico inyectado por mí misma, todas las semanas, las tres primeras inyecciones fueron bien, encontraba una ligera mejoría pero al inyectarme el Metotrexato, empeoraba...a partir de la cuarta inyección del biológico, empezó a salir un habón grande de más de 20 centímetros y con mucho picor, se lo dije a mi enfermera del centro de salud, y me dijo que le parecía una reacción alérgica que me mirará la médica, me mira y me dice que sí, que parece ser así, pero que es el especialista el que tiene que verlo y retirármelo. Llamo al servicio y pido hablar con mi doctor, que es el que me lleva y me dicen que no puede atenderme, porque si se dedicará a atender el teléfono, entonces NO podría atender a los que SI tiene citados, y me dice que concierte una nueva cita, pero como, donde? Y me dice que a través de mi médico de cabecera...ella me dice que me cita, pero que tardarán de cuatro a cinco meses como poco en darme fecha. Sigo pinchándome, cuatro más, cada vez más grande la reacción y nos volvemos a presentar en el Servicio sin cita. No le gusta al médico, me dice que es una reacción alérgica y que lo suspensa...Qué me volverán a citar en unos días, pocos, y me pondrá otro biológico. A los veinte días recibo la cita y me pone un nuevo biológico Humira, el primero que me pusieron hace nueve años. Esta vez es cada quince días los que tardo entre una y otra inyección, así que me pincho la primera, y a la semana justa, empieza otra reacción alérgica esta vez con un dolor terrible en toda la piel de la tripa, que es donde me inyecto, una nueva llamada, me dice que el doctor no estará en toda la semana, pido hablar con otro y me dicen que NO. En ninguno de los dos casos de estas medicaciones el especialista me informa sobre las posibles consecuencias adversas y las precauciones que debo observar.

Llamo a la semana siguiente y vuelvo hablar con el especialista, me dice que lo suspenda y que vaya a la semana siguiente. Llegamos al despacho y con la prisas de siempre y sin dejarme hablar ni siquiera preguntarme como me encuentro, me dice que tengo que ir a los Biológicos en vena, pero hay unos protocolos, que tal y cual, que tiene que reunirse el departamento y estudiar mi caso y luego el Gerente del Hospital autorizarlo y que me lo comunicarán no tardando mucho, mientras que siga así. Le pregunto por el nombre de lo que me van a poner y la duración del tiempo del gotero, me dice que del nombre no se acuerda y que el tiempo es como un cuarto de hora.

Siguen mis miedos aumentando, me veo día a día empeorando a marchas forzadas, vuelvo a necesitar ayuda, sigo sin salir a la calle, pasan los días muy lentos y cada vez con más ansiedad e inquietud.

Hasta que recibo una llamada de una de las administrativas en las que me dice que tengo que pesarme en la farmacia, que necesitan el peso para preparar el Biológico...que la llame al día siguiente, así lo hago, me llevan en coche a la farmacia más cercana de casa, me peso y llamo al departamento, doy el peso y me dice que el día 13 de marzo a las 9,45 me recibirá la Jefa del Departamento y me explicará y que ese mismo día me pondrán en Biológico, pero que como no tengo hora, igual son las cinco de la tarde y sigo sin ser inyectada...

Más angustia, más miedos, pasan los días y llega el día trece de marzo, este jueves pasado. Nos presentamos en el Servicio de Reumatologia antes de la hora, digo que ya estoy y me dicen que espere fuera, en la sala, pasan más de veinte minutos, más de las diez de la mañana, me llaman al despacho numero cuatro.

Me recibe una doctora que sé que no es la Jefa del Departamento, muy seca, ni siquiera me dice que me siente, siendo que voy con una muleta y con el otro brazo sujeta a mi marido, me siento en una silla y me dice: Ya sabrá y le habrán explicado de qué va “esto”, le contesto que NO, que nadie me ha dicho nada que no sé nada, ni siquiera lo que me van a poner, nada, que solo he hablado por teléfono y con una administrativa para dar mi peso. Me dice que no importa, que lea tres hojas que me “tira” y me dice que la firmé.

En esas hojas hay una serie de cosas que pueden producirme este medicación, todas ellas muy graves, ya lo sé porque leo y sé las consecuencias de someterme a este tipo de medicación pero asumo el riesgo porque sé que seguir viviendo así es ir matándome lentamente, lo firmo se lo entrego y me dice: hoy no tiene el gotero hasta las 13,30 horas.

Sigue hablándome con un tono monótono, desagradable, frío, como si yo fuera una apestada y no una enferma que me veo en tal mala situación por la desidia del departamento del que ella forma parte y que parece olvidar que cobra un sueldo porque mucha gente como yo, mes a mes, contribuimos a una “cosa” que se llama Seguridad Social, de la que ella forma parte, como médico y yo como paciente. Me dice que ella de momento me mirará todos los meses, que tengo que ir diez días antes de que me toqué el siguiente gotero, que me lo ponen cada cuatro semanas, a hacerme una analítica y el mismo día que me inyectan, ella mirará esos análisis, si todo esta bien autorizará ponerme el siguiente biológico, así un tiempo y si todo va bien, se irán espaciando esos controles. Le digo que me han dicho por teléfono que me iba a atender la jefa del Servicio y a darme unas explicaciones, se sonríe irónicamente y me dice que no han podido decirme eso, que las cosas no funcionan así, le digo con muy mala gana, que el oído y el entendimiento lo tengo muy bien, por ahora. Le pregunto que ahora quién es mi reumatologo?, me dice que sí que él me mirará cuando lo consideré oportuno y seguirá el curso de mi enfermedad y ella me seguirá en el tema de los biológicos. Adiós y buenos días. Antes de abrir la puerta me pregunta si sé donde tengo que llevar los papeles que me ha dado y donde tienen que inyectarme, le contestó que sí, que lo conozco.


Pasillos y más pasillos nos conducen hasta Oncología y Hematologia, donde me atiende una persona, encantadora, igual que la otra vez que usé ese servicio, son sumamente amables, y le extrañó que llegará tres horas antes de mi cita, y me dijo que la Doctora sabía perfectamente a que hora tenían que pincharme porque ella misma la llamó para que me llamarán a mí para comunicármelo, porque es así como se hace, es el Servicio que manda el tratamiento el que tiene que hablar con el paciente, le decimos que nadie nos ha dicho nada hasta hace diez minutos, que no nos han llamado por eso estoy allí cuando me ha dicho la reumatologa, que llevamos dieciocho meses horrorosos, mal atendida, siempre como si me hicieran un favor y cada vez un poco peor. Y ella me dio la idea que hace tiempo me ronda: me dijo cuéntelo a la prensa, hay muchas injusticias y la suya es una de ella, la gente tiene derechos y a usted se los han pisoteado, lo que más miedo tienen todos es a la prensa.

Me dijo que me fuera a una cafetería o a casa y que fuera sobre las doce y medía y que si tenía un hueco me adelantaría la hora. Que la duración del tratamiento es hora y media y que me controlarían la tensión antes de empezar a ponérmelo porque puede bajar o subir.

Llegamos a la hora que ella nos dijo, una hora antes de la cita y yo me tiró sobre una silla y Antonio se acerca al control y le dicen que me lleve que tienen sitio.

Me siento en esos sillones, negros, de cuero, tapados con una sabana nueva, blanca, pongo mi brazo, y una enfermera muy amable me pregunta si tengo miedo, le digo que mucho, pero...ella dice que otras personas están muy contentas, que suele ir muy bien, que adelante. Mi pone la vía y me mira la tensión, como tomo pastilla no esta muy alta, he inicia el goteo hacía mi sangre. No noto nada, solo estoy muy cansada, agotada, solo quiero dormir, pero allí es imposible, entran, salen, pitan máquinas de otras personas que estamos casi hacinadas, viéndonos las miserias de unos a otros, tanto cuesta algún separador? Me pongo a leer, no me concentro, cierro los ojos para no ver...miro el tiempo, se acaba...me lo quita, me dice que vaya al baño inmediatamente y que beba agua. Adiós, y muchas gracias, respondo.

Tengo mucha actividad en faceboock, mi querida cuadrilla no me olvida, me ponen mensajes de apoyo, llamadas, hacen que mi día sea un poco mejor. Ya en casa, casi todos los días mantengo una conversación con Javier Garcia, que me ha dado permiso para poner su nombre y contar lo que me ha dicho, él es mi mejor guía, él es quién me ha hablado de los peligros, del cuidado que tengo que tener, de lo que tengo que hacer, de todo. Como enfermo y como paciente tratado con Biológicos hace años me habla de la diferencia de mi trato con los reumatologos y me cuenta como lo atienden a él, como le han explicado en una charla los peligros del tratamiento, como le han contestado a todas sus dudas, que son muchas, nos asaltan muchas dudas, y más ante lo desconocido.

Me dice que a él lo han tratado en dos hospitales de Madrid, en el Hospital Del Tajo y en el Doce de Octubre, y que el protocolo de los biológicos en ambos ha sido el mismo, el mismo día no otro, como me hacen a mi, le hacen el análisis, esperan el resultado, le pesan, le miran la fiebre, si tienes unas décimas, ya no te lo ponen, le miran la tensión y todo con la reumatologa delante, y cuando tienen la certeza de que todo esta bien, entonces, a la infusión como él la llama. Su reumatologa supervisa todo el proceso, si se tiene que ir, esta en contacto, y muchas veces sentada a su lado. Le han hablado de la importancia del dentista, que no se puede ir sin decírselo a la reumatologa ni ir a un dentista que no sepa que es un biológico, que no es cualquier medicación.

Gracias a Javier, por sus charlas y el despejarme mis miedos y mis dudas, pero mis preguntas son las siguientes y por eso quiero lanzarlo a los medios de comunicación. ¿No hay un protocolo igual para los tratamientos biológicos en todos los Hospital de la Seguridad de España?. No son medicamentos corrientes o normales, encierran un sin fín de posibles reacciones adversas y distintos riesgos, que pueden costarnos la vida. ¿Por que no soy informada exaustivamente de esos riesgos? ¿Porque no tengo la misma atención que otros pacientes en otros lugares de este país? ¿Porque personas que conozco, de Barcelona, Málaga, Murcia, y sobre todo Madrid, tienen una atención muchísimo mejor que la mía? Es el mío un caso aislado en Zaragoza o es así como actúa el Servicio de Reumatologia? Quisiera que me lo dijeran y quisiera decirles a todos los que me lean, los enfermos y los sanos, que tengo miedo, mucho miedo, que no han resuelto ni una sola de mis preguntas, que el miedo a lo desconocido es más grande y que la humanidad y tratar a los enfermos como personas, no creo que lo aprendan en la Facultad de Medicina, si tienen problemas con este gobierno que los están machacando con más trabajo, menos dinero, que no lo paguen con los enfermos, porque que no olviden que nosotros estamos siendo machacados doblemente como ciudadanos y como enfermos crónicos.

Hay enfermedades muy graves que se pueden curar, todos conocemos casos, de los cuales me alegro infinitamente, pero las nuestras, las llamadas Inmunologicas, no tienen cura, son degenerativas, para siempre, son nuestras eternas acompañantes de por vida. Y cada vez necesitamos más medicación y más fuerte y por lo tanto, un mayor control.

Solo quiero que sigan el protocolo, porque me parece que si viviera en algún otro lugar, como los que he nombrado, estaría enferma, no cabe duda, pero estaría siendo mejor tratada de lo que estoy siendo tratada en el Hospital Clínico Universitario de Zaragoza. Y puedo darme por contenta, porque también han insinuado, que ahora, los protocolos...impiden llegar a mucha gente a este tipo de medicación, por favor, que no hablamos de comprarnos el vestido del color de moda, estamos hablando de nuestra salud, de nuestra VIDA. La de todos, porque la salud nadie la tiene comprada.

Si veo esta carta publicada en algún medio de comunicación escrita, sabré que ha removido alguna conciencia, sino, comprenderé aunque no entenderé que la prensa también esta al servicio de estos desmanes que se están produciendo, cuando yo solo quiero contestaciones y un mejor trato, y si me dicen que en cada Comunidad Autónoma llevan unos protocolos distintos para estos tratamientos, me sentiré discriminada y sentiré vivir en mi querida Zaragoza y envidiaré sanamente a vosotros, a los otros enfermos que estáis siendo tratados mejor que aquí, pero me alegro infinitamente por vosotros, que os vaya muy bien, en todo porque las cartas, están echadas cuando llegamos a la situación en la que nos vemos de firmar cualquier cosa que te ponen delante, como bien me decía ayer mismo Javier. Nuestra desesperación por estar mejor, ser menos dependientes y tener una calidad de vida mejor, que no buena, si no, algo mejor, nos lleva a donde estamos ahora. Pendientes de un gotero para vivir, y entre medio, infinidad de pastillas diarias y el miedo a no “coger” una simple infección que para nosotros puede ser letal.